El baño y el sueño del bebé en invierno

El ajetreo de las visitas, el baño calentito, las buenas noches... Así estará todo controlado para que el bebé se encuentre muy bien.

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D.R.

Con un bebé de pocos meses es habitual que amigos y familiares se acerquen a casa a verle. Para el niño será muy positivo (aunque aún no sea consciente, se irá habituando a escuchar otras voces), pero debes tomar algunas precauciones. Así, en estas fechas en las que catarros y gripes están a la orden del día es esencial que las personas enfermas eviten las visitas a un bebé tan pequeño. Coméntalo con delicadeza, seguro que lo entienden. Y, por supuesto, explica a todos que no pueden fumar en una casa donde hay un niño.

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El baño del bebé

Este momento puede ser uno de los más placenteros del día, siempre que cuides algunos aspectos. Por ejemplo, si la estancia no está caliente el niño se sentirá incómodo. Para evitarlo, caldea el baño antes de llevarle allí abriendo el grifo del agua caliente y cerrando la puerta. Una vez que hayas conseguido un ambiente cálido desnuda al bebé y asegúrate de que el agua está a una temperatura de 36,5 o 37 ºC antes de meterle. Y cuando le bañes, antes de echarle el jabón calienta el bote con tus manos para que no le dé impresión. Haz lo mismo con la crema hidratante que deberás ponerle después de secarle.

Hora de ir a dormir

A la hora de acostarlo, recuerda que dormir demasiado abrigado o en un sitio con mucho calor es uno de los factores que propician el síndrome de muerte súbita del lactante. Hay dos opciones: ponerle un body finito y un pijama saco o ponerle un pijama de una sola pieza que le abrigue y taparlo con un edredón fino (remételo bien por la zona de los pies y deja los brazos del bebé por encima para evitar que le tape la cabeza). Mantén el cuarto a una temperatura constante entre 19 y 20 ºC por la noche y utiliza el sentido común: si suda, significa que está demasiado abrigado.

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