Adornos navideños, ojo con ellos

Para ahorrarte disgustos, decora tu casa pensando en él y crea ambientes preciosos y seguros.

Para los más pequeños las fiestas de Navidad son especialmente alegres y no entienden que los adornos pueden resultar peligrosos. Por eso debemos crear un ambiente que sea seguro para ellos y no bajar la guardia un instante. Es el único modo de ahorrarnos sustos.

Estas fechas son perfectas para que los pequeños disfruten a sus anchas. Pero hay que estar muy atentos, porque con tanta gente y tanto jaleo es más fácil que hagan de las suyas.

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  • Como primera norma, una persona adulta debe vigilar siempre al niño. Y si varias personas le van a cuidar, el relevo entre uno y otro ha de quedar muy claro.
    • La segunda prioridad es no dejar nunca objetos peligrosos a su alcance (bandejas con dulces, ceniceros llenos, luces de Navidad, cuchillos, enchufes vistos...).
      • El tercer consejo es no exponerle a ambientes viciados por el humo del tabaco.

        Ni luces ni espumillón

        En cuanto a la decoración, con un niño pequeño en casa debes elegir siempre adornos grandes (de más de 6 centímetros), para que no pueda metérselos en la boca. Y conviene que sean de plástico, que no tengan pintura tóxica y sean resistentes a los golpes. Si ves que destiñen cuando les pasas un paño húmedo por encima, recházalos.

        Opta por un árbol navideño artificial, que aunque es menos estético que el natural, resulta más práctico, pesa menos y carece de púas con las que el niño se pueda pinchar. Aun así, asegúrate de que sus ramas metálicas están bien protegidas para no herir al pequeño.

        Olvídate de las luces eléctricas, son un peligro potencial: los cables incitan al niño a tirar de ellos, o puede intentar desenchufar las luces y meter los deditos en el enchufe.

        Por supuesto, ni se te ocurra colocar velas encendidas para decorar el árbol.
        En cuanto al espumillón, espera a que tu hijo tenga tres o cuatro años para utilizarlo. Los más pequeños tienden a chuparlo, con el consiguiente peligro de atragantarse o ingerir alguna sustancia tóxica.

        La nieve artificial en aerosol no es recomendable ni siquiera para los niños mayores, por si se les ocurre apuntar a los ojos de los demás.

        Cómo decorar el árbol y el Belén

        Entonces, ¿cómo decorar el árbol? Si lo adornas con bolas de plástico y con tarjetas navideñas y espolvoreas harina, te quedará perfecto. No te olvides de sujetarlo a una base muy sólida, para que el niño no pueda tirarlo.

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        Para el Belén, compra figuras grandes de plástico. El musgo y la arena sustitúyelos por papel o tela.
        No coloques accesorios pequeños, como bolitas blancas, porque podría atragantarse si se las mete en la boca y las traga.

        Además, hay plantas navideñas, como la Flor de Pascua, que son tóxicas. Si el niño la toca o se la lleva a la boca, puede intoxicarse.

        Ojo con los dulces, el alcohol y el tabaco

        Otro riesgo de tener a mano tantos dulces es que el pequeño se atragante o se dé un atracón. Por eso nunca hay que dejar la bandeja de los turrones ni a su alcance ni a su vista.

        También hay que tener mucho cuidado con las copas semivacías de champán o licor, porque si el pequeño se las toma, puede sufrir una intoxicación etílica.

        Por último, los fumadores deben tirar las colillas a la basura. Dejarlas en el cenicero supone un riesgo enorme si el niño se las come. Las intoxicaciones por nicotina son muy peligrosas.

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