Cógelo siempre que te apetezca

Cógelo siempre que te apetezca

Por eso, cuando tu bebé nazca, debes cogerlo y besarle tanto como te apetezca. En contra de lo que pensaban nuestras abuelas, no sólo no le “malcriarás” (recuerda que hasta el primer año no es capaz de relacionar sus acciones con tus reacciones), sino que favorecerás su desarrollo en todos los aspectos:

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Su desarrollo físico. Tu hijo se sentirá seguro y tranquilo en tus brazos, lo que le llevará a comer, a dormir e incluso a respirar mejor. Y todo esto, a su vez, se traducirá en una mayor ganancia de peso y talla (algo especialmente importante si ha sido prematuro).

Si tiene gases, mécele boca abajo en tu regazo (estando tú sentada), al tiempo que le das un suave masaje en la espalda. Así le ayudarás a expulsarlos. Y si está muy acatarrado, recuéstale sobre tu pecho. El pequeño centrará su atención en los latidos de tu corazón y al relajarse, sus pulmones se expandirán, lo que le permitirá respirar con menos dificultad.

El tacto también pone en funcionamiento algunos reflejos del recién nacido. Por ejemplo: al notar una superficie sólida bajo sus pies, hace movimientos de pasos; si le tocamos la palma de la mano, cierra el puño con fuerza, y si le acariciamos la mejilla, gira la cabecita hacia ese lado. En otras palabras: el tacto ayuda al pequeño a estar más alerta.

Por último, no hay que olvidar que a esta edad, la piel es un sistema perfecto para transmitir mensajes. A través de ella tu hijo te dice lo que necesita a cada momento: si se le pone roja, que está acalorado y quiere que le destapes; si tiene carne de gallina, que necesita que le abrigues un poco más; si le salen rojeces o granitos cuando le pones alguna prenda, que la guardes en el armario porque le da alergia...

Su desarrollo emocional. A través del contacto piel a piel transmites a tu hijo confianza en ti, en sí mismo y en los demás. Estos primeros contactos que establezcas con él deben ser positivos (espera a estar tranquila antes de cogerle en brazos, para no contagiarle tu inquietud), porque constituyen el trampolín que le ayudará a lanzarse al mundo.

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Bríndale tu confianza y tu apoyo con tu tacto amoroso y tu hijo se creará una base interna sólida que ahora, de pequeñito, le permitirá adquirir aprendizajes cada vez más difíciles (sentarse, ponerse de pie, hablar...) y, una vez que sea adulto, le ayudará a realizarse como una persona íntegra y segura en todos los aspectos.

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