Caricias antes de nacer

Fíjate si el sentido del tacto es importante que la piel aparece en el embrión a finales del segundo mes de gestación.

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D.R.

Caricias antes de nacer

Según las leyes de la biología, cuanto antes nace un sistema del organismo, más relevante es su función. Fíjate si el sentido del tacto es importante que la piel aparece en el embrión a finales del segundo mes de gestación.

Entre el cuarto y el sexto mes, el cerebro va tomando el control de algunos movimientos y el niño empieza a practicar sensaciones táctiles, a tocarse y a tocar lo que tiene “alrededor”: se palpa la cara, agarra el cordón umbilical, se chupa el dedo...

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A ello se une que la respiración de la madre incrementa o disminuye la presión del líquido amniótico sobre su piel, ejerciendo sobre él un agradable masaje constante. Estas primeras sensaciones cutáneas despiertan el sistema de percepción-consciencia del pequeño, algo básico para su desarrollo psíquico.

Junto a todo esto, las caricias que proporciona al bebé la mamá gestante, a través de su tripa, además de darle tranquilidad y hacer que se sienta querido (todo ello le ayudará a adaptarse mejor a la vida extrauterina), ponen en marcha ciertos mecanismos neuro-hormonales que actúan relajando sus propios tejidos.

Esta terapia basada en el tacto consciente se llama haptonomía (del griego “haptein”, tocar) y está siendo cada vez más utilizada como método de preparación al parto.

Una vez que el pequeño está listo para nacer, siente una fuerte presión por todo el cuerpo cada vez que su madre experimenta una contracción. Este frotamiento no le resulta muy agradable, pero es lo que pone en marcha dos funciones imprescindibles para poder adaptarse a su nueva vida: la respiratoria y la digestiva.

No hay duda: el contacto físico con su madre (ya sea en forma intencionada o no), prepara al pequeño para hacer frente al mundo exterior.

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