Cómo decorar el cuarto del bebé

La romántica que añora el rosa, la que mira la innovación, la moderna... Cada mamá refleja su estilo al decorar la habitación de su bebé.

Difícil tarea la de indicar cómo ha de ser el cuarto del bebé, ya que en cuestión de decoración hay tantos gustos como personas.

Aun así, nos atrevemos a ofreceros algunas ideas y sugerencias de compra del mobiliario del niño en varios estilos, para que tengas dónde elegir.

Su cuarto resultará cómodo y agradable a la vista si coordinas los textiles, juegas con la gama de color, añades pinceladas de otro tono y no saturas el espacio con exceso de muebles ni con detalles estridentes.

En su habitación no pueden faltar los básicos: una cuna, un cambiador acolchado con función de bañerita, una trona y espacios de almacén para su ropita y enseres, ya sea una cómoda con cajones o un armario y alguna estantería fuera de su alcance.

Un moisés o una cuna para dormir

Durante los tres primeros meses el bebé suele dormir en la habitación de los padres en un moisés, capazo o minicuna (en estos espacios reducidos se siente reconfortado), pero pasado este tiempo descubre la movilidad y necesitará una cuna espaciosa. Las medidas suelen ser estándar y algunas se convierten en cama añadiendo algún accesorio. Eso sí, compra un modelo actual que cumpla las normas de seguridad y calidad de las cunas.

En cuanto al colchón, existen muchos modelos, calidades y precios, pero has de fijarte en que sea firme y que se adapte perfectamente al hueco de la cuna sin dejar espacios donde una manita pueda quedar atrapada. La chichonera protege su cabeza de golpes y resulta muy decorativa, pero sólo hasta que el niño es capaz de incorporarse en la cuna, ya que puede apoyarse en ella y saltar. Puedes vestir su cuna con un juego de sábanas, aunque en los primeros meses el pijama saco es la solución más segura y saludable para proteger al bebé del riesgo de asfixia y del síndrome de muerte súbita. No obstante, también es una opción aceptable una manta fina y acostar al bebé a los pies de la cuna con la ropa de cama remetida por el piecero (para que no pueda taparse la cabeza). Hasta los 2 años no hacen falta almohadas ni edredones.

El lugar ideal para colocar la cuna es cerca de la puerta (así oirás mejor al niño), alejada de ventanas y de fuentes directas de calor.

Respecto a las cortinas y hasta que el niño camine bien, es preferible que sean cortas, así no se tropezará con ellas ni las arrancará si se cae. Por seguridad, ponlas sin cuerdas colgantes (si ya las tienes, enrolla los cordones y átalos para que no los alcance). Una simple barra con anillas ahorrará contratiempos.

Un almacén para sus cosas

Aquí hay muchas opciones, desde el tradicional armario en madera a los más ligeros de madera y textil, pasando por las cajoneras, los chifoniers o las estanterías.

Depende un poco de la cantidad de ropa y de juguetes que tenga el bebé. Plantéatelo como una inversión duradera, porque estos muebles sí podrás utilizarlos cuando el niño crezca.

La bañerita-cambiador

¿Qué prefieres, una de tipo cómoda con cajones, en cuyo hueco superior esté ubicada la bañera, o un cambiador de tijera con patas plegables y cubeta rígida o de PVC?

En ambos casos es recomendable que tengan bandeja y/o bolsillos para dejar a mano los productos de higiene y una superficie acolchada donde cambiar al bebé sin que la madre fuerce los riñones. Su ubicación: cerca de la puerta para facilitar el desagüe de la cubeta en el baño. Algunos modelos llevan tapón y tubo para su vaciado.

En su propia trona

Ten en cuenta que no la usará hasta el sexto mes.

Puedes encontrar tronas plegables, ultraligeras, con bandeja extraíble, separable en mesa y silla y en una amplia gama de colores, acolchados y estampados para adaptarse a cualquier decoración.

Tampoco está de más que compres una hamaquita, que sí podrá usar antes que la trona.

Pinturas, cuadros, vinilos...

Las paredes, mejor si van pintadas (pintura lavable y atóxica) o protegidas con zócalo de madera o corcho. Echa un vistazo a los cuadros de motivos infantiles y papeles pintados que puedes encontrar. Y a los vinilos, que están muy de moda. Para pintar su habitación hay algunos trucos sencillos que pueden serte útiles.

El suelo, de material fácil de limpiar como la madera, los laminados, el linóleo o el corcho.

Las alfombras son un obstáculo cuando el niño empieza a caminar, suprímelas hasta que no supongan un peligro para él.

Eso sí, los cuadros, estanterías y adornos colócalos a una altura a la que él no alcance (a los 18 meses será un auténtico terremoto).

En cuanto a la iluminación, pon una lamparita tenue, fuera del alcance del niño (para atenderle por la noche sin desvelarle) y la general, con el haz de luz hacia el techo o cubierto, para que no le moleste en los ojos si está tumbado.

De bebé a niño

Verás qué rápido pasan los meses y tu bebé se transforma en niño. Tendrás que hacer la primera reforma de su habitación. Busca para él una cama infantil (al principio tendrás que instalar una barrera protectora para evitar caídas), pon una alfombra para que juegue en el suelo y transforma la trona en mesa y silla o cómprale su primer escritorio infantil.

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