¿Por qué hay bebés tan frioleros y otros tan calurosos?

Hay bebés que tiritan en cuanto corre algo de viento y otros que se pasan el día sudando, ¿por qué?

La sensación térmica de los bebés, es decir, que unos sientan frío enseguida y otros se acaloren en cuestión de pocos segundos depende, principalmente, de factores como el peso y el temperamento del pequeño y de lo friolera o calurosa que sea su madre. A continuación analizamos estas causas una por una:

EL PESO

Los niños que están altos de peso cuentan con más grasa corporal y esta capa adiposa hace que sean más calurosos. Es decir, que si tu bebé está gordito perderá el calor de una forma más lenta que otros niños más delgados y por eso no sentirá frío, aunque le abrigues menos.

EL TEMPERAMENTO

Los pequeños que son nerviosos y que no paran de moverse un solo instante aguantan mejor el frío que los niños tranquilones, que están a gusto tumbados o sentados y que apenas se mueven. Y es que es evidente que el ejercicio físico aumenta la temperatura corporal.

LO CALUROSA O FRIOLERA QUE SEA LA MADRE

Las madres frioleras suelen abrigar mucho a sus bebés, haciéndoles sudar a menudo. Por el contrario, es fácil que las mamás calurosas abriguen a sus bebés menos de lo que lo necesitan, lo que hace que en ocasiones los pequeños se queden fríos.

En ambos casos, tanto para evitar que suden como que se enfríen hay que intentar vestir a los bebés adecuadamente y aún así, tocarles a menudo el cuello y la nariz: si les suda el cuello, hay que quitarles alguna prenda; si tienen fría la punta de la nariz, es conveniente abrigarlos un poco más.

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