¿Tu bebé tuerce la pierna al andar?

Tu hijo ya da sus primeros pasos y te preocupa que tuerza una pierna al andar. Es algo bastante habitual a esta edad y probablemente sólo busca estabilidad, pero ayúdale a fortalecer sus piernas y a corregir esta mala postura.

Alrededor del año, el niño comienza a dar sus primeros pasitos. Caminar es uno de los mayores logros del desarrollo y el pequeño lo alcanza cuando está física y emocionalmente preparado.

Pero antes debe aprender a mantenerse de pie y a cambiar el peso de una pierna a otra. Para ello tiene que desarrollar los músculos de las piernas, además de coordinar sus movimientos.

Esto no es fácil y por eso es habitual que el niño tuerza un pie o los dos: aún no tiene definido el centro de gravedad y está aprendiendo a mantener el equilibrio. Al pisar, aumenta la superficie de apoyo separando los pies y rotándolos hacia afuera o hacia adentro.

Suelen ser desviaciones transitorias que se corrigen por sí solas antes de los 3 años. Si a partir de esta edad la anomalía persiste o se agrava, llévale al pediatra para que tome las medidas oportunas. Sin embargo, las ocasiones en las que estas alteraciones precisan una corrección ortopédica son muy escasas, y aquellas que necesitan cirugía son excepcionales. Las alteraciones al caminar más frecuentes son:

  1. Separa las puntas de los pies al andar y las desvía hacia afuera, como un pato o un bailarín de ballet. Es más frecuente en niños acostumbrados a dormir boca abajo.
  2. Mete las puntas de los pies hacia adentro para encontrar el equilibrio. Puede afectar a uno o a los dos pies.
  3. Camina con las rodillas muy separadas (se conoce como “piernas de vaquero” o “genu varo”). Se debe a la adaptación que tuvieron que hacer las piernas para crecer dentro del útero.
  4. Junta las rodillas al andar (piernas en equis o “genu valgo”). Los muslos se juntan y los pies se separan. Aparece alrededor de los 2 o 3 años y en el 95% de los casos se corrige espontáneamente antes de los 6 años.
  5. Camina de puntillas o apoyando sólo los talones. Es una forma de caminar que suele desaparecer cuando el niño domina la locomoción.

    Fortalece sus piernas

    • Para corregir estas anomalías, puedes ayudarle a fortalecer sus piernas con unos sencillos ejercicios:
      • Realiza movimientos de pedaleo con sus piernas cuando esté tumbado boca arriba. Después encoge sus piernas, llévalas hacia el abdomen y estíralas.
        • Déjale chapotear en la bañera aunque lo ponga todo perdido: es un buen ejercicio de fortalecimiento muscular.
          • Ponle de pie en la cuna o en tu regazo cuando le cojas en brazos.
            • Aliéntale a que gatee, si se muestra muy inseguro al andar. Este ejercicio fortalece sus músculos y le facilita la adquisición de la lateralidad.
              • Dale la mano para que se sienta seguro al dar sus primeros pasos y anímale a subir escaleras con tu ayuda.
                • Hazle un masaje diario de 5 a 10 minutos en la planta del pie.
                  • Anímale a corretear, bailar y montar en los columpios. Estas actividades mejorarán su equilibrio.

                    Aunque el hecho de que tuerza una pierna al andar no es alarmante, fíjate en su evolución y llévale al pediatra si cojea o se queja de dolor en las extremidades inferiores. Además, intenta que tenga una alimentación sana y equilibrada, ya que el exceso de peso puede provocar problemas al caminar.

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