El porqué de las legañas

¿Tu bebé tiene muchas legañas cuando se despierta? A continuación, te ayudamos a saber si es normal o no.

Cuando existe un exceso de producción de lágrimas o bien cuando estos canalículos que van a la nariz no drenan adecuadamente, aparecen las legañas. Éstas en realidad son lágrimas cuya agua se ha evaporado. Su color amarillento se debe a sus otros componentes, a la grasa y a la mucina.

¿Demasiadas legañas?

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Es natural que el bebé, al despertarse, tenga los ojos legañosos. Este hecho se explica por dos motivos:

  • Porque cuando el ojo permanece cerrado evapora menos cantidad de agua y forma más secreción.
    • Y porque al no parpadear, no arrastra las lágrimas al orificio de drenaje y se van quedando acumuladas.

      Cuando tu hijo se despierte con legañas, no intentes quitárselas con el dedo y en seco. Humedéceselas primero con suero fisiológico ocular (se vende en farmacias) y, una vez que se hayan reblandecido, quítaselas con la punta de una gasita estéril, arrastrándola desde el lagrimal hacia el rabillo, nunca al revés.

      Utiliza una gasita para cada ojo; así, si tiene una infección en uno, no se la transmitirás al otro (no emplees algodón, porque suelta pelitos).

      Otra opción muy práctica es pedir en la farmacia toallitas especiales para la higiene ocular del bebé. Son individuales y puedes llevarlas cómodamente en el bolso, para echar mano de ellas en cuanto tu pequeño lo necesite.

      Por el contrario, jamás utilices colirios ni remedios caseros que no te haya recomendado el pediatra, porque pueden resultar nocivos para el niño.

      A veces el lagrimal no drena

      Es natural que todos, de vez en cuando, tengamos legañas. Sin embargo, si tu pequeño las tiene con frecuencia, haya estado despierto o dormido, llévale al pediatra para que le examine los ojos.

      Es posible que tenga el lagrimal obstruido; es decir, que el conducto que une el ojo con la nariz, por donde se evacúan las lágrimas, no drene (puede que haya nacido con él sin perforar y que no te hayas percatado de ello hasta ahora, porque como ya hemos dicho, los bebés, en sus primeras semanas, lloran sin lágrimas).

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      Si efectivamente es así, el pediatra te pedirá que le practiques este masaje: pon tu dedo índice en el ángulo interno de su ojo y presiónaselo despacio, hacia abajo. Repite el movimiento de 10 a 12 veces por la mañana, por la tarde y por la noche, todos los días.

      Lo más seguro es que en un par de semanas el lagrimal de tu hijo empiece a drenar perfectamente. Si no es así, el especialista no tendrá más remedio que sondarle este conducto, pero no te angusties por ello, porque a tu hijo no le pasará nada. Lo hará un poco más adelante, cuando el pequeño tenga entre 8 y 10 meses, y la intervención es breve y muy sencilla, se realiza con sedación (nunca con anestesia) y no requiere ingreso hospitalario, lo que significa que el mismo día que intervengan a tu hijo, volveréis los dos a casa.

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