Dale a tu bebé la dosis que necesita de cariño

La pauta para saber cómo y cuándo acariciar a un niño la marca él y los adultos debemos observar sus reacciones para responder a ellas adecuadamente.

Todos los niños precisan contacto físico, pero unos lo necesitan más que otros, según su carácter y sus circunstancias personales:

  • Carácter. En general, los pequeños que son nerviosos necesitan que les cojan en brazos y les acaricien más que los niños tranquilos.
    • Circunstancias. Las caricias, besos y abrazos deben ser más constantes si el niño tiene cólicos, acaba de empezar la guardería, ha estado ingresado... El destete es otro momento delicado. Cuando dejes de dar el pecho a tu hijo, acaríciale más a menudo. Y mientras le das el biberón, acurrúcalo contra ti como si le estuvieras amamantando.
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      MASAJES, LA MEDICINA MÁS SUAVE Y CARIÑOSA

      Las caricias aplicadas en forma de masajes ejercen un importante poder terapéutico sobre los bebés. Son muy eficaces para combatir la retención de gases y para evitar otras molestias muy comunes:

      • Problemas de sueño. Pon la uña de tu dedo pulgar sobre la base del dedo gordo de su pie derecho y presiónaselo con suavidad, hacia arriba. Cuando llegues a la punta, continúa el masaje en sentido inverso y con la yema de tu dedo. Hazlo varias veces, hasta que se duerma.
        • Hipo. Pon tus pulgares en cada una de sus muñecas, en el lateral en el que se encuentra el dedo meñique, y recorre con ellos, al mismo tiempo, unos centímetros en dirección a sus brazos.
          • Estreñimiento. Masajéale la tripa con las palmas de tus manos, repetidas veces, desde el final del esternón hasta debajo del vientre, siempre hacia abajo y muy suave.

            CON CARICIAS MAMARÁ MEJOR

            La reacción de los bebés cuando reciben un estímulo táctil es dirigir su cuerpo hacia la dirección en la que lo han percibido. Muchas madres desconocen este dato y cuando dan el pecho o el biberón a su bebé, le acarician la mejilla más alejada del pezón
            o de la tetina que le ofrecen. La reacción del niño es alejarse más del pecho o del biberón, aunque tenga hambre.

            Recuerda que para facilitar a tu hijo el encuentro con el alimento que le das, debes acariciarle la mejilla del lado hacia el que deseas que gire su cabecita. Así, si le sostienes sobre tu brazo izquierdo, rózale la mejilla derecha. Y viceversa.

            Ya verás cómo empieza a comer enseguida.

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