Cambia a tu bebé del moisés a la cuna

Durante los primeros meses, los pediatras recomiendan acostar al bebé es un moisés porque en este espacio, mucho más limitado que el de la cuna, se siente más protegido.

Pero llega un momento, alrededor de los cuatro meses, en que el niño ya no cabe en esa minicuna y hay que acostumbrarle a dormir en una cuna “de verdad”, para que pueda moverse cómodamente mientras duerme.

A la hora de elegir...

Tanto si vas a comprarle la cuna ahora como si te la han prestado, comprueba que cumple la normativa de seguridad europea (UNE EN 716).

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  • Está construida con materiales firmes y sólidos, sus acabados son lisos y pulidos y las uniones atornilladas resultan inaccesibles para él.
  • Tiene una estructura antivuelco, para que el niño no pueda tumbarla.
  • La separación entre los barrotes no es mayor de 7,5 cm, para que el niño no pueda meter la cabeza entre ellos.
  • La altura mínima desde la barandilla hasta el colchón debe ser de 60 cm, para que, aunque el niño se asome, no se caiga. Las cunas con un lateral abatible deben mantener, cuando éste esté bajado, una altura de al menos 20 cm.
  • Es fundamental que el somier sea plano, indeformable y lo bastante resistente para soportar los pataleos del bebé.
  • La pintura y el barniz no deben contener sustancias tóxicas y deben estar muy bien aplicados.

    El colchón, muy importante

    • Tiene que ser plano e indeformable.
    • Como muy poco, debe tener entre 10 y 15 cm de altura (de grosor).
    • El tamaño puede ser variable, pero es condición imprescindible que se adapte bien al somier. Como máximo deben quedar 2 cm entre el colchón y los laterales, para evitar que el niño pueda meterse y quedarse encajado ahí.
    • Puede ser de látex, de espuma, de muelles, de látex vulcanizado...
    • Debe tener una funda de material incombustible, que además sea lavable para facilitar su limpieza.
    • Jamás debes cubrir el colchón con un protector plástico. Este tipo de fundas preservan el colchón de la humedad, pero no dejan pasar el aire y pueden hacer que el bebé se sofoque.

      Se adaptará sin problemas

      Para ponérselo más fácil, evita que esta novedad tan significativa para él coincida con otro cambio importante en su vida, como el destete, el inicio en la guardería o el cambio a su propio dormitorio.

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      Si hasta ahora dormía en el moisés, al lado de vuestra cama, poned la cuna en vuestro dormitorio y esperad al menos un mes para trasladarle a su habitación.

      Además, habitúale a la cuna paulatinamente: al principio échale allí la siesta de después de comer; unos días después, esta siesta y la cabezadita de media mañana... Ve aumentando así el tiempo de sueño que tu hijo pasa en la cuna, hasta que dejes de usar el moisés. Así no lo echará de menos.

      Por último, coloca en su cuna el mismo musical y algún peluche de los que tenía en el moisés, para que su nuevo espacio no le resulte desconocido del todo.

      Cuando observes que tu pequeño se siente a gusto en su cuna, podrás plantearte el siguiente paso: trasladar ésta a su habitación, para que empiece a dormir separado de vosotros.

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