Aprovecha las vacaciones con tu bebé

En estos meses te será más fácil poder contar con tu pareja, con los abuelos y con tus amigas, y tenerlos “ahí” a todos evitará que te sientas triste o agobiada por tus responsabilidades.

Él no perderá el apetito...

En invierno, nuestro organismo transforma una parte de lo que ingerimos en energía para poder mantenerse a una temperatura superior a la del ambiente, algo que no tiene que hacer en verano, debido al calor.

Por eso durante la época estival, la mayoría de los adultos estamos inapetentes. En los lactantes, sin embargo, este mecanismo funciona de otra manera: ellos no sólo comen para producir energía, sino también porque tienen que crecer (y mucho).

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Por eso, estate tranquila. Ya verás cómo, a pesar de las elevadas temperaturas, tu pequeño te reclama la toma cada tres horas más o menos.

...y tú no perderas la alegría

¡Claro que no! El buen tiempo se alía contigo para ayudarte a disfrutar más de tu pequeño, y si hace poco que has dado a luz, para mantenerte alejada de una posible depresión postparto.

Y es que... En esta época podrás pasear muy a menudo con tu hijo y el simple hecho de tener que arreglarte para salir te recargará las pilas. No te dará pereza “ponerle guapo”, porque vestirle, ahora que necesita poca ropa, te resultará muy cómodo.

Estos paseos diarios te mantendrán en forma, y si lo necesitas, te ayudarán a recuperar la línea. El sol te aporta vitaminas y posee un poderoso efecto estimulante, que te mantendrá el ánimo por las nubes.

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