Disfruta del verano junto a tu bebé

A todos nos encanta el verano,a vosotros, porque resulta más fácil cogerse unos días de vacaciones y tu pareja y tú podréis turnaros para atender al pequeño.

Con el tiempo libre podréis descubrir juntos sus nuevas conquistas y sus imparables avances os hará pasar momentos muy agradables con él. . A continuación te contamos el porqué de todas estas ventajas.

Menos enfriamientos y gripes

Los bebés, en esta época del año, están menos expuestos a las gripes, resfriados, amigdalitis y bronquitis (son afecciones típicas de los meses de frío, que si se repiten o se prolongan pueden acabar afectando al desarrollo). Por eso la mayoría de ellos pegan un sorprendente estirón en el verano.

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¡Cuidado! Es lógico que pongas el aire acondicionado en casa, para que todos estéis más a gusto. Pero para que tu pequeño no se enfríe, acostúmbrate a dejarlo en marcha cuando salgáis a la calle y quítalo en cuanto volváis. Si esto no es suficiente, tenlo siempre en marcha, pero asegúrate de que la temperatura ambiental no baja de 25 ºC y comprueba que al bebé no le da el aire directamente (evítalo también cuando vayáis a locales donde lo tienen puesto).

La luz del sol fortalece sus huesos

Ahora que los días son tan largos y luminosos, tu hijo permanecerá bastante tiempo expuesto a la luz del sol, lo que le fortalecerá el sistema inmune y favorecerá su crecimiento. Esto se debe a que la claridad natural (no el sol directamente) ayuda a que la provitamina que tiene en la piel se convierta en vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos, previene posibles alteraciones óseas y estimula el desarrollo.

¡Cuidado! La piel de tu hijo es muy fina, sensible y blanquita. Aún no le funciona bien su defensa natural contra el sol (una sustancia llamada melanina, responsable del color cutáneo, además del tono del pelo y de los ojos) y es muy fácil que se queme. Para evitarlo, unos instantes antes de salir con él a la calle aplícale una crema protectora especial para bebés, que sea pantalla total, en aquellas partes que lleve descubiertas, aunque vayas siempre por la sombra y le protejas del sol con la sombrilla del cochecito y con un gorrito de tela fina. No dejes de hacerlo ni siquiera cuando el día amanezca nublado, porque la refracción también puede quemarle.

Y para que no se deshidrate, vístele con ropa fresquita que no le oprima, elige para pasear las horas más templadas del día, que suelen ser antes de las 12 de la mañana y después de las 7 de la tarde, y ofrécele el biberón de agua cada 15 minutos.

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Si vuelve la cabeza para rechazarla (algo muy habitual en los niños menores de 3 meses) no te inquietes, es señal de que con la leche tiene bastante y no necesita beber más.

El aire puro favorece su descanso

Al pasar más tiempo en la calle respirando aire puro, el organismo de tu pequeño estará más oxigenado, lo que le ayudará a quedarse dormido enseguida y hará que su sueño sea más tranquilo y reparador.

¡Cuidado! Para que no sude por la noche, ponle un body de aldogón de manga corta y échale una sabanita por encima, salvo que estéis en alguna población del norte, en cuyo caso será necesario que duerma con un pelele fino, pero entero, además de la sábana (sin obsesionarte, no olvides que el exceso de calor y la costumbre de acostar al bebé boca abajo son dos circunstancias que están directamente relacionadas con la muerte súbita del lactante).

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