El cambio de color en las cacas de los bebés

Eran amarillas y en pocos días se han vuelto verdes o anaranjadas. Debes buscar la causa en los nuevos alimentos que ha empezado a tomar tu bebé.

Amedida que vayas diversificando la dieta de tu hijo, notarás que sus heces cambian de color y de textura. Pasarán de ser amarillentas y muy blanditas a tener el color de la fruta o de la verdura con la que le hayas hecho su papilla o su puré.

Para no llevarte sustos innecesarios, desde hoy ten siempre muy presente que si echas más zanahorias que judías verdes a su puré, sus cacas pasarán de ser verdes a anaranjadas, lo que debes interpretar como algo completamente normal.

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Regularidad intestinal

A partir de ahora las heces de tu hijo también tendrán una textura más firme, por la sencilla razón de que sus comidas van dejando de ser totalmente líquidas y se van volviendo cada vez más consistentes. La regularidad es otro aspecto que cambiará.

En su primer trimestre de vida el intestino de tu pequeño era muy activo debido al reflejo gastrocólico, un estímulo nervioso que tienen todos los recién nacidos y que hace que en cuanto comen, sientan necesidad de evacuar. Por eso los bebés que son alimentados con leche materna, que es muy digestiva, suelen hacer caca después de cada toma, unas seis o siete veces al día (lo que no debe interpretarse como que tengan diarrea o estén mal de la tripa).

Los pequeños que se crían con leche adaptada tampoco suelen tener problemas de estreñimiento, ya que hacen caca una o dos veces al día.

Conforme el pequeño crece, esta frecuencia disminuye porque el movimiento intestinal se vuelve más lento. Lo normal en su segundo trimestre de vida es que tu hijo haga caca una vez al día o cada dos días, lo que no significa que esté estreñido.

Adiós al estreñimiento

Sí lo estará si pasan más de 48 horas y no hace caca o, si la hace, es en forma de bolitas secas, se pone rojo cada vez que quiere expulsarlas y tiene la tripa dura e hinchada. Para aliviarle este problema tan molesto...

  • Procura que beba más agua entre las comidas (inténtalo sobre todo cuando se despierte de la siesta).
  • Dale zumo de naranja natural.
  • Aumenta las verduras de hojas en su puré (acelgas, lechuga...).
  • También es bueno que le practiques un masaje circular en el vientre, presionando un poco con las palmas, en el sentido de las agujas del reloj.
  • Cuando le cambies, llévale las piernas al abdomen varias veces seguidas, ejerciendo cierta presión sobre él para movilizarle el intestino.
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    Si a pesar de tomar estas medidas pasa un día más y tu pequeño continúa sin hacer caca, llévale al pediatra para que él te indique cómo actuar.

    Lo que no debes hacer nunca es darle laxantes ni ponerle enemas o supositorios de glicerina por tu cuenta, sin consultarlo antes con el especialista, porque puede ser mucho peor el remedio que la enfermedad.

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