Riesgos habituales del verano con bebés

Es importante que sepáis cómo prevenir y tratar los trastornos más habituales del verano... por si acaso.

En verano podemos encontrarnos diversos riesgos, éstos son los más comunes:

Golpe de calor

Es la incapacidad temporal del organismo para regular el exceso de calor. Produce bajada de tensión, vómitos, taquicardia, enrojecimiento facial... Para prevenirlo, jamás mantengáis a vuestro hijo en espacios reducidoscon poca ventilación y a altas temperaturas (como un coche aparcado al sol).

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¿Cómo actuar? Bajadle la temperatura poniéndole por el cuerpo paños húmedos, abanicándole y dándole agua. Después llevadle a urgencias.

Insolación

Se produce cuando el peque ha estado expuesto al sol mucho tiempo. Provoca sudoración, náuseas, jadeo...

¿Cómo actuar? Llevad al niño a un lugar fresco, dadle aire y agua, mojadle la nuca y muñecas (bañarle en agua fría es peligroso) y luego acudid con él a urgencias.

Deshidratación

Consiste en la pérdida de agua en el organismo de modo que le impide realizar bien sus funciones.

Se puede presentar por la exposición prolongada al sol o por tener fiebre alta, vómitos y/o diarrea prolongada. Sus síntomas más claros son el hundimiento de la fontanela superior en el caso de los niños muy pequeñitos, ojos hundidos, lengua blanca, labios resecos...

¿Cómo actuar? Debéis darle agua o suero oral y llevarle rápidamente a urgencias.

Diarrea

Evacuación repetida de heces acuosas y abundantes, debida a una infección, a un biberón mal esterilizado, al cambio de agua...

¿Cómo actuar? El gran riesgo de la diarrea, más en verano, es una deshidratación. Para prevenir ésta, no importa que el niño no coma, pero debe beber suero oral y agua de arroz. Conviene llevarle al pediatra y, si no para de hacer caca, a urgencias.

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