Destinos para disfrutar del verano con tu bebé

Y sea el destino que elijas tu bebé disfrutara. Además, el aire puro y la luz del sol potencian la sensación de bienestar y la alegría.

Si por fin decidís ir a la costa, antes de viajar consultad en nuestro portal (www.crecerfeliz.es) qué playas tienen bandera azul, ya que éstas son las que están más limpias y las que más servicios ofrecen.

Una vez que estéis allí, tendréis que dar agua a vuestro hijo a menudo, aplicarle la crema protectora (+ 50) y mantenerle siempre debajo de la sombrilla, sobre una toalla de color oscuro para evitar que la radiación le moleste en los ojos.

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Si es mayorcito y ya anda (se saldrá de la sombrilla), ponedle una camiseta y una gorra de tela fina con visera para que no se queme, no le dé una insolación y sus ojos no sufran (si aguanta las gafas de sol, compradle unas buenas de cristales orgánicos, que aporten una protección UV del 100%). Jamás debéis mojarle el pelo y luego ponerle la gorra, porque al evaporarse el agua aumenta la temperatura de la cabeza.

Para que vuestro hijo, siendo tan pequeñito, pueda disfrutar de sus primeros baños de agua marina, no es necesario que le metáis en el mar (si traga agua es fácil que sufra alteraciones gastrointestinales y si le entra en los ojos, le picarán y se asustará). Es mejor que pongáis al sol una piscinita hinchable llena de agua y que le metáis en ella una vez que se temple. El agua marina contiene yodo, potasio, zinc y otros oligoelementos que el organismo asimila por ósmosis, por lo que le nutrirá la piel.

Y si tiene dermatitis del pañal, estos baños le vendrán muy bien, porque el yodo es un estupendo cicatrizante. Eso sí, al sacarle de la piscinita evitad que se manche de arena, para que no se roce con ella, y secadle bien y protegedle la zona que tiene irritada.
Si ya se ha soltado a andar, pasear por la arena de la playa mejorará la capacidad de agarre de sus pies al suelo, le activará la circulación sanguínea, le fortalecerá los músculos de las piernas y favorecerá la formación de su arco plantar (hasta los 3 o los 4 años la mayoría de los pequeños tienen los pies regordetes y planos).

Terminada vuestra jornada playera (si vuestro hijo es muy pequeño no debéis prolongarla más de dos horas), cuando volváis a casa dadle una ducha para eliminar los restos de crema solar, así como la arena y la sal que tenga pegadas al cuerpo, para prevenir posibles irritaciones cutáneas. Y no os olvidéis de aplicarle una crema hidratante que ayude a su piel a reponerse de los efectos del sol.

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Precauciones en la montaña y el campo

La montaña puede ser otra buena opción para ir de veraneo con vuestro pequeño (por la tranquilidad, el aire puro, los maravillosos paisajes, el contacto con la naturaleza...), siempre y cuando tengáis en cuenta que por encima de los 1.500 metros los bebés suelen alterarse, se muestran ansiosos e irritables y duermen peor.

Tampoco hay que olvidar que a más altura, mayor exposición a los rayos solares, por lo que tendréis que echar mano del protector solar cada dos por tres.

Otro detalle que debéis tener presente es que las temperaturas son bastante más extremas que en la playa: mucho calor durante todo el día y una bajada importante de las temperaturas por la noche.

Por supuesto, en la montaña tampoco debéis sacar de paseo a vuestro bebé en las horas de más calor y sí aplicarle la crema protectora y ofrecerle líquidos a menudo para evitar que se deshidrate.

Pasar unos días en una casita en el campo también puede ser una buena experiencia. Los complejos rurales suelen estar bien acondicionados para niños, pero aun así, no perdáis de vista a vuestro hijo en ningún momento (aunque la piscina esté cercada, puede aprender a abrir la puerta de acceso; los peldaños de las escaleras suelen estar rematados con goma, pero no dejan de ser escaleras...). Y además de la crema protectora, para que los mosquitos e insectos le dejen en paz, aplicadle un producto contra ellos (sin agentes químicos en su composición), vestidle con ropas claras y no le pongáis colonia ni le aseéis con jabones muy perfumados.

Tanto si vais a la montaña como si vais al campo, debéis ponerle un calzado fresquito pero cerrado, para que no se pinche ni se golpee los deditos con las piedras.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, seguro que os lo pasaréis fenomenal y volveréis a casa descansados y encantados de haber pasado este tiempo viajando juntos, en familia, con vuestro pequeño aventurero.

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