El vértigo en los bebés

Te da miedo que tu hijo se salga de la bañeta o se caiga de la cuna. Con una buena técnica tu hijo estará seguro y tu bebé dirá adiós al vértigo.

Cuando acuestes a tu recién nacido en la cuna o cuando le vayas a meter en la bañera, procura hacerlo muy lentamente, vigilando que su cabecita esté en línea recta con el cuerpo y su barbilla bien pegada al tronco.

Si al descender hacia la bañera, la cabeza de tu hijo está inclinada hacia atrás, por poco que sea, sentirá una sensación de vértigo y vacío que le hará dar un respingo, abrir los brazos y romper a llorar.

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No es que se haya quemado con el agua ni que tenga mal carácter, sino que esta impresión le resulta muy desagradable. Para que te hagas una idea, es la misma que produce un ascensor al bajar rápidamente.

Ya sabes, suavidad y cabeza recta.

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