Limpiar cuando hay bebés

Hasta que el niño pueda defenderse de los gérmenes que habitualmente conviven con nosotros, conviene seguir esterilizando sus accesorios y juguetes.

Desde que el bebé nace, sus padres se encargan de esterilizar cuidadosamente y a diario todas sus cosas (los biberones, las tetinas, el chupete, el sonajero, el mordedor cuando empieza a usarlo...). Y lo hacen de la manera que les resulta más cómoda, ya sea a base de calor (ebullición, sistema eléctrico o microondas) o con los métodos en frío (disolución en agua de un producto químico).

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En cualquier caso hacen bien, pues es el modo más sencillo y eficaz de mantener a su pequeño alejado de posibles infecciones y muchas enfermedades.

Una duda razonable

Pero una vez que el bebé cumple medio año, muchos padres y madres se plantean si deben seguir esterilizando sus objetos de uso habitual o si esta práctica es una pérdida de tiempo. Y la verdad es que tienen varias razones para pensar así:

  • Para empezar, el sistema inmunológico del pequeño ya tiene una capacidad de reacción bastante aceptable ante los gérmenes que pululan en el ambiente de forma cotidiana.
  • Además, es indudable que las vacunas que periódicamente le administra el pediatra también le ayudan a luchar contra ellos de una manera eficaz.
  • Y hay otro motivo muy convincente: por mucho que los padres laven y esterilicen las cosas de su hijo, éste tiene cada vez más facilidad para moverse y desplazarse sin ayuda y para coger y llevarse a la boca todo lo que alcanza, por lo que parece que la esterilización deja de tener sentido.

    Pues bien, en cierto modo es así. De hecho, hay muchos pediatras que aconsejan esterilizar sólo hasta el primer medio año. Pero, ojo, ésta es sólo una recomendación general, porque si vuestro hijo ha sufrido enfermedades infecciosas (aftas orales, bronquiolitis...), si se pone malo cada dos por tres o si en vuestra familia hay casos de alergia (y mucho más si vosotros lo sois), debéis continuar esterilizando sus cosas tal y como venís haciendo desde que nació, hasta que cumpla el año de edad.

    También es aconsejable que sigáis dándole agua mineral embotellada, para evitarle posibles dolores de estómago, así como alteraciones intestinales.

    Buenos hábitos de higiene

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    Sin obsesionaros con la limpieza de vuestro pequeño (para no restarle espontaneidad y porque el contacto “moderado” con los gérmenes estimula su sistema inmune), acostumbráos a lavarle las manos a menudo. Para ahorraros disgustos con su ropa, ponedle prendas cómodas, que no se estropeen por meterlas en la lavadora con frecuencia. Y en cuanto a sus juguetes, los del parque metedlos en la bañera a diario, en cuanto volváis a casa, y los demás lavadlos antes de que se pongan negros.

    En cualquier caso, sed pacientes. A medida que se vaya haciendo mayor, y siguiendo vuestro ejemplo y consejos, vuestro hijo se irá volviendo más limpio y, sin darse cuenta, él mismo se mantendrá cada vez más lejos de los gérmenes nocivos para su salud.

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