La higiene diaria

Todos los bebés disfrutan con el baño (en cuanto notan que el adulto que les baña no pasa miedo) y esto facilita incluir esta actividad entre las rutinas diarias.

El baño del recién nacido no debe durar más de 5 minutos (unos 10 minutos a los tres meses), ya que su piel es muy fina y sensible y un exceso de humedad puede resecarla. De ahí la importancia de que después del baño dediques tiempo a secarle muy bien, especialmente las zonas del cuerpo donde la piel hace pliegues.

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Tampoco conviene abusar del jabón (que siempre debe ser especial para bebés), ya que éste elimina los aceites naturales de la piel, es decir, dificulta la hidratación natural. El baño diario se da más por ritual, por crear en el pequeño esos hábitos de los que estamos hablando, que por una necesidad real de limpieza; por ello muchos pediatras recomiendan que aunque se bañe al pequeño todos los días, sólo se emplee jabón dos o tres veces por semana.

Que le bañes por la mañana o por la tarde es indiferente, siempre que mantengas la misma hora a diario. La manera de escoger la mejor hora es en función de tus actividades y de las reacciones del bebé. La mayoría de las familias realizan el baño por la tarde porque ya han terminado las tareas pendientes y tienen más tiempo para disfrutar con calma de esta rutina. Además, el horario se puede mantener cuando la mamá se reincorpora al trabajo. También son muchos los papás a los que les gusta disfrutar del baño de su pequeño al volver a casa.

Otro factor a tener en cuenta es la reacción de tu bebé al baño. Hay niños a los que les relaja y les ayuda a dormir mejor por la noche, pero también hay otros a los que esta actividad les excita, y en tal caso es más aconsejable realizarla por la mañana o a primera hora de la tarde.

El otro capítulo importante de la higiene del bebé, que te llevará mucho tiempo, es el aseo del culete (hazlo siempre desde delante hacia atrás) y el cambio de pañal. Durante el primer mes le cambiarás unas 12 veces al día (6 o 7 a los seis meses), ¡multiplícalas por el tiempo que te lleva cada cambio! En esto no hay horarios. En todo caso, para organizarte mejor en la rutina de su higiene diaria, recuerda:

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  • Para bañarle, calienta antes el cuarto de baño (a 22-24 ºC).
  • Deja al alcance de la mano todo lo que vayas a necesitar, incluido algún juguetito para el pequeño. Puedes calentar en la calefacción la ropita que vayas a ponerle.
  • Comprueba la temperatura del agua ates de meterle en la bañera (a 36-37 ºC).
  • Ten el móvil a mano o el contestador del fijo conectado; el bebé no se puede quedar solo en el baño ni en el cambiador.
  • Cuando le saques (5 minutos), envuélvele en la toalla, cúbrele la cabeza para que no se constipe y sécale muy bien (sobre todo en los pliegues), pero sin restregar, para no irritarle la piel. Después dale un masaje con leche hidratante o aceite infantil.
  • Sécale las orejas con un bastoncillo (sin introducirlo en el oído), emplea una perilla para quitarle los mocos y, si tiene legañas, ponle suero fisiológico ocular y límpiaselas utilizando una gasa para cada ojo.
  • Siempre que le cambies, déjale un rato con el culete al aire, antes de ponerle la crema indicada por el pediatra y el pañal.
  • Peínale con un cepillo suave. Si tiene costra láctea, sigue las instrucciones del pediatra. No le eches colonia en la piel o en el pelo (sí en a ropa).
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