Educar el sueño

Las necesidades de sueño varían mucho según el niño. En los primeros seis meses suelen dormir entre 17 y 22 horas, al principio a intervalos iguales de día y de noche, en función de las tomas, pero desde los dos o tres meses el sueño nocturno va aumentando (se elimina una toma nocturna) y durante el día permanecen más rato despiertos, haciendo por lo general 3 o 4 siestas.

Para conseguir esta pauta hay que establecer unos buenos hábitos del sueño. Hazlo así:

  • Por la noche, procura acostarle siempre entre las 8 y las 9 h, ya que a esta hora se produce la mayor emisión de "melatonina", una hormona que predispone el cerebro a dormir. No realices actividades excitantes o de mucho ejercicio justo antes de llevarle a la cama.
  • Establece un ritual de sueño que se repita por las noches de la misma manera: cerrar las persianas, leerle un cuento, decirle lo mucho que le quieres, darle un beso de buenas noches, dejarle su peluche cerca...
  • Deja que duerma solo y siempre en su cuna, no en tus brazos o en otro lugar.
  • Enséñale a diferenciar el sueño nocturno de las siestas mediante la luz: de día no bajes las persianas, basta con que corras la cortina cuando duerme; de noche conviene que haya oscuridad.
  • No le des el pecho o el biberón en cuanto se despierte llorando. Primero asegúrate de que el problema no es otro (pañal húmedo, cólicos, búsqueda de afecto...).
  • Al atenderle durante las horas nocturnas, hazlo infiriendo lo mínimo posible en las condiciones de sueño (oscuridad, silencio, tranquilidad...).
  • Para suprimir una toma nocturna, retrasa la última toma del día y adelanta la primera. Pero ten paciencia.
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