¿Por qué duerme tanto el bebé?

En más de una ocasión os sorprenderéis mirando embelesados a vuestro bebé mientras duerme, atentos a sus más leves gestos. Y es seguro que os preguntaréis, ¿todos los bebés duermen tanto como el nuestro?

Ala mayoría de los padres les extraña que su recién nacido se pase la mayor parte de la jornada durmiendo (entre 16 y 18 horas diarias), pero es algo normal y muy necesario para él. Y es que dormir le reporta múltiples beneficios:

  • Durante el sueño ahorra energías que quedan a disposición de un mejor desarrollo. De hecho, los niños que duermen mucho ganan peso más deprisa.
  • Favorece la maduración de sus órganos y fortalece su sistema inmunitario, lo que le vuelve menos vulnerable a posibles infecciones y enfermedades.
  • Mientras duerme segrega la hormona del crecimiento, imprescindible para que éste no se detenga, lo que demuestra que es cierto que dormir le alimenta casi tanto como comer.
  • Y a esto se une que un sueño tranquilo y reparador incrementa considerablemente su apetito.
    Publicidad - Sigue leyendo debajo

    Siempre boca arriba

    Salvo que se sienta incómodo o le duela algo, el recién nacido se queda dormido con gran facilidad en cualquier lugar, porque todavía no puede controlar las necesidades de su cuerpo. Si quiere hacer pis, lo hace; si tiene hambre, reclama a gritos la toma porque se siente fatal; y si le entra sueño, es incapaz de permanecer despierto y se duerme. Aun así, es aconsejable que durante el día duerma en una habitación en la que haya claridad, donde el pequeño esté expuesto a los ruidos habituales de la casa, y que por la noche lo haga en su dormitorio, a oscuras y en silencio. Así irá diferenciando el sueño diurno del nocturno.

    Para que duerma bien, comprueba que la temperatura de su cuarto ronda los 22 ºC, asegúrate de que ha eructado antes de echarle en la cuna y acuéstale siempre boca arriba, para evitar el riesgo de muerte súbita. Si regurgita también tendrás que acostarle así, pero semiincorporado, poniendo un almohadón debajo del colchón de su cuna, en la zona del cabecero, y con la carita ladeada, para que en caso de que regurgite, no se atragante con el vómito.

    ¿Le despierto para comer?

    Ya ves lo bien que le sienta a tu bebé dormir tanto. Por este motivo debes dejar que lo haga a su antojo, sin interrumpirle, excepto si pasan más de 30 minutos de su hora habitual de comer. Y es que la rutina de hacer las tomas siempre a la misma hora le hará sentirse más seguro en su nuevo ambiente, lo que a su vez le incitará también a comer mejor. Recuerda que despertarle para darle la toma es especialmente importante si tu hijo pesa menos de tres kilos, porque así previenes que sufra una posible bajada de azúcar.

    Por el contrario, no siempre que se despierte espontáneamente deberás darle de comer, porque si lo haces puedes causarle problemas gástricos e intestinales. Piensa que también puede despertarse porque está mojado, o porque ha oído un ruido, o porque sus propios movimientos involuntarios le han asustado. Si esto le ocurre a menudo, envuélvele en un chal fino y limita el espacio de su cuna, poniéndole una toalla enrollada en la espalda (en el cuadro superior te sugerimos otra idea). Así dejará de experimentar la sensación de vacío que le produce el no estar ya en contacto continuo con las paredes de tu útero y su sueño será más tranquilo y reparador.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo