Una solución para cada tipo de llanto

Si llora, no dudes en cogerle: tus brazos le dan seguridad y esta grata sensación reduce sus episodios de llanto.

A continuación te proponemos una serie de soluciones para calmar el llanto del bebé en función de lo que le ocurra en cada momento.

1. hambre

Cómo llora. De forma constante y rítmica. Llanto explosivo y corto, con pausas para coger aire.

Qué hacer. Dale la toma y si todavía no es su hora de comer, entretén su estómago con un poco de agua.

2. Sueño

Cómo llora. Su llanto es similar al anterior, pero menos fuerte. Bosteza y se frota los ojos.

Qué hacer. Échale en la cuna, cógele la mano y quédate a su lado hasta que deje de llorar y se adormezca.

3. dolor

Cómo llora. Lloro sordo, estridente y continuado. Puede que se toque la zona que le duele.

Qué hacer. Adminístrale el analgésico que te recete el médico y mécele en la cuna para que se duerma.

3. dolor

Cómo llora. Lloro sordo, estridente y continuado. Puede que se toque la zona que le duele.
Qué hacer. Adminístrale el analgésico que te recete el médico y mécele en la cuna para que se duerma.

4. gases

Cómo llora. Igual que en el caso anterior, pero con los puños prietos y las piernas encogidas.

Qué hacer. Túmbale boca abajo en tu regazo y dale unos golpecitos en la espalda. Así echará el aire.

5. frío

Cómo llora. Lloro monótono, acompañado de tiritonas. Cuerpo encogido.

Qué hacer. Abrígale más, ponle un gorro (aunque estéis en casa) y evita que le lleguen corrientes directas de aire.

6. calor

Cómo llora. Llantos jadeantes y entrecortados, como si le faltara el aire. Sudoración.

Qué hacer. Quítale alguna prenda, ofrécele su biberón de agua y refréscale las muñecas y la nuca.

7. soledad

Cómo llora. Llanto fuerte pero no angustiado, con cambios de tono para hacerse notar.

Qué hacer. Paséale por la casa en el marsupio, dirígete a él a menudo y lleva su cuna donde estáis todos.

8. estrés

Llanto fuerte y persistente. Rechaza cualquier intento de acariciarle.

Qué hacer. Déjale llorar para que se desahogue, pero quédate a su lado: dale la mano, abrázale, háblale bajito...

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