Consejos para vestir a tu bebé de una forma rápida y eficaz

Tu hijo es incapaz de estarse quieto un minuto y tú te eternizas vistiéndole. Para que no pierdas los nervios y la tarea de “engalanarle” te resulte mucho más sencilla, te contamos algunos trucos de madre experta.

Hay varias cosas que debes tener en cuenta antes de ponerte a vestir a tu hijo, para que todo vaya sobre ruedas:

  • Para empezar, comprueba en qué postura te resulta menos complicado controlarle: si sentado en tu regazo o tumbado en su cambiador (para que no te resientas de la espalda), como cuando era más pequeño.
  • Deja a tu alcance el pañal limpio y la ropa que vas a ponerle (si echas algo en falta, ve con el niño a buscarlo, no le dejes solo ni un instante).
  • Escoge siempre para él prendas que sean fáciles de poner y quitar (mira el cuadro de las prendas adjunto).
  • También es importante que procures vestirle siguiendo siempre el mismo orden. Está comprobado que los niños toleran mejor las tareas que se hacen de forma rutinaria porque así pueden predecir el siguiente paso. Esto les hace sentirse más tranquilos y confiados y, en consecuencia, se muestran menos inquietos.
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    Más vale maña...

    Una vez que te pongas manos a la obra, recuerda estos otros trucos:

    • Pega un trocito de cinta adhesiva en sus dedos. Así, mientras se entretiene intentando quitársela, se moverá menos y tú podrás vestirle mejor.
    • Otra idea es que le coloques delante de un espejo mientras le vistes. Ver a ese otro niño le llamará mucho la atención (aún no sabe que es él mismo) y al quedarse absorto, se moverá menos.
    • Antes de meterle una prenda por la cabeza, ensancha la abertura con las manos. Se la meterás mejor.
    • Para evitar que se le enganchen los deditos, si aún no sabe mantener el puño cerrado, mete tu mano por la manga de su jersey, cógele la suya y tira de ella. También puedes darle un objeto menudo (no tanto que se lo pueda tragar) para que lo agarre y así mantenga el puño cerrado.
    • Si patalea cuando le pones los pantalones, centra su atención en juegos de manos, como “cinco lobitos”, o dale el mordedor para que lo mordisquee.
    • Para ponerle un calcetín, colócatelo al revés en tu mano, abarca con ella su pie y dale la vuelta.
    • Un truco para saber más rápidamente de qué pie es cada zapato: dibuja en el interior de cada uno medio corazón, de modo que al ponerlos juntos, se forme el corazón entero.
    • Si se le caen los tirantes del peto, sujétaselos en la espalda, con un imperdible con cierre para bebés.
    • En caso de que la cremallera de alguna de sus prendas no corra bien, repásala varias veces con una pastilla de jabón, para que se deslice mejor.
    • ¿Odia el gorro? Sustitúyelo por un verdugo. No podrá quitárselo y llevará los oídos protegidos. Si hace buen tiempo, no le cubras la cabeza, pero adapta una sombrilla a su sillita de paseo.

      Utiliza tu imaginación

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      En cuanto tu hijo empiece a dar los primeros pasos, intentará escaparse nada más verte con su ropa en la mano. Te será más fácil vestirle si conviertes esta tarea en un juego. Para ello:

      • Di en alto el nombre de las prendas que le vas poniendo.
      • También puedes colocar su muñeco favorito a vuestro lado e irle vistiendo a la vez que le vistes a él.
      • Otro juego que le gustará mucho es que imites los sonidos de los animales que están bordados en sus prendas, o que le cuentes una historia sobre ellos.
      • Prueba a taparle la cara con su trajecito y pregúntale “¿dónde estás?”. Le entrará la risa y no se separará de tu lado, lo que te facilitará tu objetivo.
      • Si se niega a ponerse los zapatos, simula que sus botitas llegan andando hacia él. Le hará gracia y al estar más relajado, no se resistirá a que le calces.

        En cualquier caso, para no llegar tarde a todos los sitios, acostúmbrate a vestirle con bastante antelación. Así, por mucho que os entretengáis, no se os echará el tiempo encima.

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