Sí al parque infantil, pero...

El corralito resulta muy útil para que un bebé pueda jugar a su aire, en una libertad controlada. Eso sí, siempre que el niño se sienta tranquilo dentro de él y que lo usemos sólo en momentos puntuales.

A tu hijo le encanta explorar su entorno y moverse por él a su antojo, gateando o andando si ya ha empezado a hacerlo.

Sin embargo, a veces se asusta y para volver a sentirse seguro necesita notar los límites del lugar donde está. De ahí que el parque sea un accesorio ideal para mantenerle un rato tranquilito, al tiempo que satisface sus ganas de moverse y de saber más.

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Agarrado a los barrotes o a la malla puede ponerse de pie y volver a sentarse una y mil veces, además de desplazarse andando de una esquina a otra, sujetándose en la barandilla superior.

Desde dentro de este accesorio puede tomar nota de cuanto sucede a su alrededor, lo que ampliará sus conocimientos y mejorará su atención. Además, manipular despacio sus juguetes, sintiéndose relajado y protegido, le permitirá descubrir cómo se utilizan e incluso darles usos nuevos, lo que potenciará su imaginación.

Manual de buen uso

En general, los niños aceptan con agrado estar en el parque, pero aun así, no debemos usarlo por rutina, sino sólo cuando es realmente necesario (mientras nos duchamos, preparamos la comida o atendemos una visita, por ejemplo). Y es que si el niño se siente enjaulado, puede angustiarse mucho.

Por este mismo motivo tampoco debemos mantenerlo dentro del parque más de 30 minutos seguidos y si vemos que se inquieta o que no está a gusto en él, hay que sacarlo enseguida: primero, para consolarlo, y segundo, para evitar que coja manía a este accesorio y se niegue a volver a usarlo.

¡Prohibido aburrirse!

Existen muchas maneras de conseguir que tu hijo se mantenga entretenido mientras está en el parque:

  • Llévalo al cuarto donde tú estás y si esto no es posible, ve a verle a menudo o llámale desde la otra habitación. Al oírte no se sentirá solo.
  • Cámbialo de posición de vez en cuando, para que tu pequeño pueda ver “otros paisajes”.
  • Mete dentro de él unos juguetes que le gusten (pocos) y sustitúyelos por otros distintos cada día.

    Más adelante, si tu hijo es muy inquieto, tal vez sea buena idea tumbar el corralito en el suelo y llenarlo de juguetes, a modo de “juguetero abierto”, para que pueda salir y entrar de él y entretenerse con lo que le apetezca sin necesidad de pedirte nada a ti. Así se hará más autónomo.

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