Momentos para el paseo, el baño, los juegos...

La vida del bebé no es sólo comer y dormir, también hay que ofrecerle ratos de juego y de paseo diarios. Y no olvidemos el baño, un momento lúdico y relajante que a los peques les suele encantar.

Estas actividades también deben entrar a formar parte de su rutina y son muy importantes para regular sus horarios.

El paseo debe ser diario. Utiliza siempre el sentido común: en un día de lluvia torrencial no hay por qué salir de casa, pero el hecho de que haga frío no tiene por qué ser un impedimento: se abriga bien al bebé, si hace falta se pone la burbuja en su cochecito y se sale a dar un paseo corto.

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En invierno el mejor momento es entre las 13 y las 16 horas, cuando las temperaturas son más altas. Dentro de ese horario, cuando mejor os venga.

A medida que el niño crezca iréis aumentando el tiempo de paseo. Su primer invierno será el más rígido en cuanto a salidas.

Después todo irá a mejor y habrá muchas más posibilidades de alargar los paseos.

Cuando estéis en casa y el bebé esté despierto, puedes ir “enseñándole mundo”: llévale en su moisés o en su hamaquita contigo y háblale mientras preparas su comida o realizas las tareas de la casa.

También hay que buscar un tiempo al día para jugar. Al principio con sonajeros y móviles de cuna, más adelante con juegos en los que el niño interactúa, como aserrín aserrán. Y así, antes de que te des cuenta tu hijo estará sentadito manipulando perfectamente sus juguetes.

La higiene es otro aspecto importante en la vida del bebé. Los primeros días te parecerá que te pasas el rato cambiando pañales (unos 10 al día), pero después el número de cambios disminuye.

Ten todo a mano para que esta tarea no os lleve mucho tiempo y cámbiale siempre unos minutos después de las tomas, ya que después de comer los peques suelen hacer pis o caca.

A medida que vayas conociendo a fondo a tu hijo sabrás cuál es el mejor momento para bañarlo: si es tranquilón, quizá sea preferible hacerlo por la mañana, para “ponerle en marcha”, y si es nervioso será ideal darle un bañito por la noche, antes de la última toma, para que se relaje y le facilite el sueño.

Los baños no deben ser muy largos, cuatro o cinco minutos son suficientes para asear al niño. Cuando sea más mayorcito puedes dejarle que se recree en la bañera unos cuantos minutos más.

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Utiliza un jabón especial para bebés y una esponja natural. El agua debe estar a unos 36-37 ºC (algo menos en verano). Al terminar, sécalo muy bien, prestando una atención especial a los pliegues de la piel, y dale un masaje con crema hidratante. Esto también le relaja mucho y le prepara para un buen sueño.

Así transcurre el día a día con el bebé. Siguiendo rutinas conseguirás que vuestros horarios al fin coincid

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