¿Pasear con frío? ¡Claro!

Tomando algunas precauciones, pasear al bebé en invierno no sólo no le perjudica, sino que favorece su desarrollo físico, sensorial, social...

Hace mal tiempo y dudas sobre si debes sacar de paseo a tu bebé o no. Pues bien, salvo que esté malito, llueva mucho, nieve o haga unas temperaturas extremadamente bajas, debes seguir bajando con él a la calle todos los días.

Abrigándole bien, claro está (la cantidad de ropa que le pongas dependerá del clima en la zona donde viváis), y evitando exponerle a corrientes de aire directas (ojo con los lugares demasiado abiertos y con las plazas donde confluyen varías vías). Y, eso sí, antes de salir de casa, acuérdate de colocar la burbuja de plástico en su carro.

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Puesto que tu hijo va bien abrigado, no hace falta que la lleves desplegada constantemente, pero te será muy útil para protegerlo si de repente empieza a hacer viento, o a llover, o la temperatura baja más aún.

Luz natural y aire puro

El motivo por el que no debes privar a tu hijo de su paseo diario es que ahora pasa más horas despierto y está mucho más receptivo a todo tipo de estímulos, por lo que estas salidas le reportarán incluso más beneficios que cuando era más pequeño.

Físicamente, la luz natural, aunque el día esté nublado, le seguirá ayudando a sintetizar la vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos, y continuará favoreciendo el cierre de sus fontanelas. Y al respirar aire fresco y limpio (procura ir siempre por zonas ajardinadas y alejadas del tráfico), su organismo se oxigenará mucho mejor, lo que le abrirá el apetito y mejorará la calidad de su sueño.

Más listo, más fuerte...

Lo bueno de sacarle de paseo ahora que es más mayorcito es que a estas ventajas, que ya existían antes, hay que añadir estas otras:

  • Tu pequeño repara ahora en otros muchos estímulos que antes le pasaban desapercibidos, como el ruido ambiental, las distintas intensidades de luz, los árboles, la gente... Y todo ello, además de mantenerle entretenido y ayudarle a sentirse a gusto, constituye una experiencia muy positiva para él, fundamental para el desarrollo de sus sentidos y de su inteligencia.
  • Por otro lado, el simple hecho de que saludes a los vecinos y a los dependientes de las tiendas hará que no extrañe a la gente y le ayudará a volverse más sociable, lo que a su vez le vendrá muy bien para superar la crisis de los extraños (es una etapa por la que pasan todos los bebés, alrededor de los 8 meses, en la que se asustan de los desconocidos y sólo quieren estar con sus padres).
  • Aunque mantengas a tu bebé bien abrigado para evitar que pase frío, sacarle a la calle es un entrenamiento perfecto para que su sistema de termorregulación, que aún no le funciona bien, vaya tolerando mejor los diferentes cambios de temperatura.
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    Un consejo: si entras en un establecimiento con calefacción, desabriga un poco a tu hijo, porque si se pone a sudar, cuando vuelvas a sacarle a la calle es fácil que el sudor se le quede frío y en este caso sí se constipará. Por supuesto, si le notas incómodo u observas que tiene las uñas y los labios amoratados, vete a casa enseguida.

    Ya ves que, teniendo un poco de cuidado, el invierno es una buena época para pasear con tu bebé.

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