Masajes para que el bebé duerma bien

A muchos bebés les cuesta pasar de la vigilia al sueño. Si el tuyo es uno de ellos, puedes recurrir a alguno de estos masajes relajantes.

Durante su vida intrauterina el bebé está rodeado de líquido amniótico, una sustancia que le protege, le mece y le da calor. Al nacer y verse privado de esa caricia continua, el pequeño se siente inseguro y vulnerable. Por eso le tranquiliza tanto el contacto corporal, porque le hace sentirse protegido de nuevo.

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Y por eso es tan recomendable darle a diario un suave masaje antes de dormir, porque la agradable sensación de protección y cariño que le proporciona le ayuda a adentrarse tranquilo en el reposo nocturno.

Los preparativos

Para dar un masaje a tu hijo, deja la habitación en penumbra y a una temperatura en torno a los 24 ºC. Una vez que se duerma lo ideal es mantenerla a 22 ºC, pero ahora es mejor que esté más caldeada, para evitar que el pequeño se enfríe, se altere y contraiga los músculos.

Colócale sobre una superficie cómoda, que te permita acceder a él fácilmente (una cama, su cambiador, una mesa acolchada con una toalla...) y conecta el contestador automático, para no ser interrumpidos por el teléfono. Quítate los anillos y pulseras y asegúrate de que no tienes picos en las uñas, para evitar arañarle. Imprégnate las manos con su aceite infantil habitual y frótalas para calentarlas.

Primero, en la cara

Empieza dando a tu peque un masaje facial: acaríciale la frente con las yemas de tus pulgares, desde el centro hasta las sienes, y luego vuelve a la posición inicial, siguiendo con tus dedos el contorno de sus cejas. Cerrará los ojos de forma instintiva. Otro masaje facial que suele producir sueño a los bebés consiste en acariciarles suavemente la zona del entrecejo, desde arriba hacia abajo o en pequeños movimientos circulares.

Después, el cuerpo

Si has practicado los anteriores masajes a tu hijo y sigue despierto, desnúdale (déjale el pañal, porque si se hace pis o caca encima y tienes que limpiarle, se desvelará) y acaríciale el pecho. Pon tus manos juntas sobre él y frótaselo suavemente, deslizando tus palmas hacia los lados. Luego ponle boca abajo y ve pasándole tus manos abiertas desde la nuca hasta el final de la espalda, sucesivamente, muy despacio (nunca debes ejercer presión sobre la columna). Vuelve a tumbarle boca arriba y, si lo crees conveniente, repite el masaje del pecho.

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También le relajará que le acaricies los dedos de las manos y de los pies, presionándoselos ligeramente con tu índice y tu pulgar, desde su nacimiento hasta la punta de éstos.

Qué debes tener en cuenta

Los masajes para estimular al bebé deben tener una estructura completa (cabeza, tronco, brazos, piernas y espalda), para que el niño tenga sensación de unidad y pueda hacerse una idea más acertada de cómo es físicamente. Pero cuando hablamos de masajes para dormir, lo ideal es que sean más sencillos y que se centren solo en una o dos zonas del cuerpo.

Observa a tu hijo, comprueba cuál es el masaje más efectivo para ayudarle a conciliar el sueño e intégralo en vuestro ritual nocturno habitual. En cuanto empieces a acariciarle sabrá que ha llegado la hora de dormir y... no podrá mantener los ojos abiertos.

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