Requete limpio

Tu hijo precisa un entorno higiénico para desarrollar con éxito su sistema inmunológico. Pero ¿qué pautas conviene seguir para no pasarse ni por exceso ni por defecto?

A nadie le agrada que su bebé se ponga enfermo, pero es algo que no se puede evitar, sobre todo si va a la guardería antes de los seis meses.

En sus primeros años, y mientras su sistema inmunológico se va desarrollando y aprendiendo a combatir infecciones, pasaréis por la consulta del pediatra no una, sino varias veces.

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Sin embargo, si mantienes unas saludables normas de higiene y de alimentación (sin obsesionarte), podrás minimizar el riesgo de infecciones, algo especialmente importante durante sus primeros meses de vida.

¿EL BEBÉ ESTÁ DESPROTEGIDO?


“El periodo más crítico es la etapa neonatal, cuando el sistema inmune del bebé pasa por un proceso de adaptación de la vida intrauterina al exterior”, explica la doctora Sofía Laín, jefe del Servicio de Alergología del Hospital General de Catalunya, en Sant Cugat del Vallès.

Es durante estos primeros 30 días de vida cuando el bebé es más susceptible de padecer enfermedades infecciosas (intestinales y respiratorias, fundamentalmente).

Para que te hagas una idea, el sistema inmunológico de un adulto tiene cinco tipos diferentes de inmunoglobulinas (anticuerpos que combaten enfermedades infecciosas), pero tu hijo sólo nace con cantidad suficiente de una, la IgG, la única capaz de atravesar la barrera placentaria.

“En el embarazo, tu bebé ha permanecido protegido por las barreras mecánicas del útero y el aporte de anticuerpos maternos (inmunoglobulina IgG) que le has trasmitido a través del cordón umbilical, y que le ayudarán hasta los seis meses”, explica la doctora Laín.

El resto de las inmunoglobulinas las irá produciendo con el tiempo y en función de la exposición que tenga a agentes microbiológicos externos.

Además de la IgG materna, tu hijo tendrá IgM e IgA, excelentes barreras de protección frente a enfermedades del tracto intestinal y respiratorio. Pero será un proceso lento: hasta su segundo cumpleaños no tendrá tus mismos niveles.

¿POR QUÉ DEBO ESTERILIZAR?

Para el bebé chupar es un instinto, un placer y una forma de descubrir el mundo que le rodea.

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A las pocas horas de nacer se chupará las manitas, después los dedos y a medida que vaya adquiriendo agilidad cogerá todo lo que encuentre y se lo llevará a la boca, que se convertirá en una puerta de entrada para los gérmenes.

De ahí que debas procurar una higiene y esterilización adecuada de los objetos que tenga a su alcance, especialmente en los 3-4 primeros meses de vida. Cuando pase esta etapa, conviene continuar con una higiene adecuada, pero no exagerada, ya que podría ser contraproducente para la maduración de sus defensas.

El contacto paulatino con gérmenes “poco peligrosos” (por ejemplo, jugar con el hermanito que está un poco constipado o dejarle que gatee por el suelo del salón) ayudará a su organismo a reconocerlos y a activar los mecanismos de defensa contra ellos.

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