¡Ojo con lo que chupa!

¡OJO CON LO QUE CHUPA!

A través de la boca tu pequeño aprende mucho sobre los objetos que le rodean.

Pero este método de exploración y aprendizaje, tan eficaz, conlleva innumerables riesgos.

Para mantenerle a salvo de todos ellos...

Bloquea el acceso a cajones y armarios que contengan productos o materiales potencialmente peligrosos (medicamentos, herramientas, detergentes, pinturas, cubiertos...).

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Revisa bien sus juguetes. Comprueba que carecen de piezas pequeñas que puedan desprenderse, pues podría llevárselas a la boca y atragantarse con ellas. Y asegúrate de que los peluches están perfectamente bien cosidos y no pierden relleno.

Jamás dejes a su alcance ceniceros con colillas ni copas con restos de bebidas alcohólicas.

Coloca tus plantas en maceteros de techo o en las baldas más altas de las estanterías, para que no pueda cogerlas o llevárselas a la boca ni comerse la tierra, y para que no haya riesgo de que se las tire encima.

Un truco sencillo y muy eficaz para que no se te pase por alto nada peligroso para tu hijo es que recorras la casa a gatas. De esta forma tendrás su misma perspectiva visual.

También es importante que te anticipes a lo que se le pueda ocurrir (los niños son imprevisibles, pero tú sabes bien cómo piensa tu hijo) y que estés aún más alerta a la caída de la tarde; a estas horas los pequeños están más cansados, pierden reflejos y se muestran más torpones en sus movimientos, por lo que son más propensos a sufrir accidentes domésticos.

PRIMEROS NOES, POCOS PERO ROTUNDOS

Algunos niños de esta edad son temerarios. Aún no tienen desarrollado el sentido del peligro y les encanta probar sus nuevas habilidades, lo que puede ser arriesgado para ellos.

Además de vigilar a tu hijo constantemente y de convertir vuestro hogar en un lugar seguro, comienza ya a marcarle límites.

Procura que sean pocos, pero rotundos.

Repítele una y mil veces lo que no puede hacer (con firmeza, pero sin enfadarte) y si se empeña en llevar a cabo algo que no debe, a pesar de tus advertencias, retira de su alcance el objeto que no debe coger o sácale de ese escenario inadecuado para él y, en ambos casos, distráele con otra cosa.

Como su memoria aún es muy corta y su atención es fácilmente desviable, no te costará lograr que se olvide de lo que pretendía hacer.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Buenos cuidados