Cómo limpiarle el culete

Asear los genitales y el culete a tu pequeño es la tarea que más veces repetirás a lo largo del día. No resulta complicada, pero debes realizarla muy bien para mantenerle lejos de irritaciones e infecciones.

Durante sus primeras semanas de vida deberás cambiar el pañal a tu bebé después de cada toma y siempre que se haga caca o le notes incómodo, unas ocho o diez veces al día (si moja menos de cinco pañales diarios llévale a urgencias inmediatamente, porque puede tener las vías urinarias obstruidas).

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Si está dormido y notas que se ha hecho caca, no demores el cambio hasta la siguiente toma.

Su piel es muy sensible y cuanto más tiempo permanezca en contacto con las heces, más probable es que se le irrite. Límpiale y cámbiale con suavidad y seguirá durmiendo.

DE DELANTE HACIA ATRÁS

Para realizar el aseo lo más práctico son las toallitas húmedas específicas para este uso.

Sin embargo, habrá ocasiones en las que para retirar las heces también tendrás que utilizar una esponja humedecida en agua tibia y un poco de jabón especial para bebés.

Escoge una esponja suave, dedícala exclusivamente a este uso y un par de veces a la semana, lávala con agua muy caliente y un detergente para prendas delicadas.

Para evitar infecciones al bebé es importantísimo que le pases las toallitas y la esponja siempre de delante hacia atrás y que aclares ésta con agua antes de iniciar la siguiente pasada.

Si es una niña tendrás que limpiarle la zona interior de los labios mayores con una gasita estéril humedecida en agua tibia.

Y si es un niño deberás retirarle hacia atrás el prepucio (la piel que recubre el glande), con mucho cuidado, para limpiarle las secreciones que tenga en esta zona.

Si te cuesta retirarle esta piel, no lo hagas y díselo al pediatra (si tiene fimosis, es decir, el prepucio estrecho, es mejor que esta maniobra la realice el médico).

CREMA EN CADA CAMBIO

Una vez limpios los genitales y el culete, espera unos instantes hasta que tu pequeño tenga la zona completamente seca para aplicarle la crema protectora y ponerle el pañal limpio (la humedad favorece la proliferación de hongos y las irritaciones).

Acuérdate de echarle la crema de protección en cada cambio, no solo cuando esté irritado.

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Su función es crear una película que evite el contacto de la piel con las heces y la orina, previniendo así las incómodas escoceduras.

Por el contrario, prescinde de los polvos de talco (sí puedes usar talco líquido); no solo no protegen, sino que además resecan mucho la piel, por lo que no resultan adecuados para este uso.

Al poner el pañal a tu pequeño, no se lo dejes suelto pensando que así estará más cómodo, porque se le caerá y le molestará.

Debes ajustárselo bien a la cintura (sin que le oprima), para que le mantenga la pinza del ombligo en su sitio y absorba bien el pis.

Y si a pesar de tus cuidados, a tu hijo se le irrita el culete en alguna ocasión, no pienses que has hecho algo mal.

Los bebés tienen la piel hipersensible y es inevitable que se escuezan de vez en cuando.

Sustituye la crema protectora por la que te recomiende el pediatra y verás cómo la piel se le cura antes de lo que piensas.

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