Del dicho al hecho

En estos últimos años han cambiado muchas cosas en el cuidado de los niños. Os contamos cuáles son y cómo se hacen ahora.

Al tener menos hijos y estar mejor informados, los padres actuales cuidamos a los bebés y a los niños mejor que antes. Por eso crecen más y enferman menos que nosotros a su edad.

Aun así, nunca está de más echar la vista atrás y recordar qué costumbres han quedado obsoletas y cómo nos las arreglamos ahora para cuidar a los reyes de la casa. Os ayudamos a refrescar la memoria.

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EL HORARIO DE COMIDAS

Se decía...
El bebé tiene que comer cada tres horas.

La verdad es...
Salvo en los primeros días, en el hospital, no se debe imponer al niño un horario fijo para comer. Alimentarle por norma cada tres horas puede empacharle o hacerle pasar hambre. Sois vosotros quienes debéis adaptaros al horario del bebé, que hacia los 3 meses se habrá vuelto más regular.

Tampoco es acertado despertar al pequeño para darle de comer, porque la hormona del crecimiento se segrega durante el sueño. Solamente debéis despertar al vuestro si ha nacido prematuro o si pesa menos de 3 Kg.

¿NECESITA OMBLIGUERO?

Se decía...
Los recién nacidos tienen que llevar un ombliguero sobre el muñón del cordón umbilical, para evitar que el ombligo les quede salido hacia afuera.

La verdad es...
Estos apósitos no tienen ninguna utilidad, al contrario, hacen que el bebé se sienta incómodo porque le dan calor y porque se le mojan fácilmente en cuanto hace pis.

Lo único que podéis hacer para que a vuestro hijo le quede un ombligo redondito y nada prominente es colocarle el pañal justo encima de la gasa con la que le habéis envuelto el muñón. La presión de ésta
sobre el apósito basta para favorecer la correcta cicatrización de esta zona.

PASEAR AL RECIÉN NACIDO

Se decía...
No se puede sacar a la calle al recién nacido hasta que tenga al menos 15 días.

La verdad es...
Salvo contraorden del pediatra, el bebé puede salir de paseo desde el mismo día que recibe el alta en la maternidad. Eso sí, vistiéndole con la ropa adecuada y sin exponerle a corrientes de aire ni a cambios bruscos de temperatura, para que no se enfríe.

Si hace mucho calor, hay que llevarle siempre por la sombra, protegerle del sol con la sombrilla del cochecito y evitar sacarle en las horas más calurosas.

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LOS PRIMEROS BAÑOS

Se decía...
Hay que esperar a que el bebé pierda el cordón umbilical para bañarle.

La verdad es...
Podemos bañarle desde los primeros días, siempre y cuando luego sequemos bien la zona del ombligo, dándole ligeros toquecitos con una toalla suave y esponjosa.

Y, ojo, no hay que frotar ni rascar al pequeño para quitarle la capa oleosa que le recubre algunas partes del cuerpo: esta grasa blanquecina o amarillenta, llamada vérnix caseosa, le ayuda a mantener la temperatura corporal y le protege frente a posibles infecciones. Y se reabsorbe sola a los dos o tres días del parto.

PONERLE POLVOS DE TALCO

Se decía...
Los polvos de talco ayudan a prevenir y a curar las escoceduras del culete.

La verdad es...
Los polvos de talco resecan mucho la piel y pueden ser peligrosos para el bebé si los aspira. Lo mejor para prevenir las irritaciones del culito son el talco líquido y las cremas protectoras.

Si a pesar de tener cuidado, a vuestro hijo se le irrita el culete, preguntad al pediatra qué pomada debéis ponerle.

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