Viajar con un niño en vacaciones

¿Se puede ir a cualquier destino con un niño?

La respuesta es no. Para visitar muchos países se requiere la inmunización previa contra ciertas enfermedades.

Y algunas de estas vacunas, además de que pueden tener efectos secundarios, están contraindicadas en los primeros años.

Por eso, antes de programar este tipo de viajes con tu pequeño, debes acudir a un Servicio o Unidad de Medicina Preventiva, donde recibirás las recomendaciones pertinentes, incluidas las inmunizaciones, según el destino al que tengáis pensado ir.

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¿Le afectará al niño que vayamos a un sitio con mucha altitud?

Por encima de los 1.500 metros los bebés pueden alterarse: suelen mostrarseirritables, duermen peor y en ocasiones presentan menor apetencia por las tomas.

Además, cuanto más elevados estéis, a más radiaciones solares estaréis expuestos (un 10% más por cada 1.000 metros de altura, aproximadamente), por lo que tenéis que extremar el uso de los protectores solares.

¿Qué medio de transporte elijo?

Si el destino está lejos, el bebé puede viajar en tren, barco o avión.

En este último, ten cuenta que los cambios de presión pueden afectar a sus oídos (especialmente durante el despegue y el aterrizaje).

Para aliviar esta molestia ofrécele el chupete si está acostumbrado a él; si no, dale un biberón.

Al tragar saliva o líquido, equilibrará la diferencia de presión entre el oído medio y el externo.

Respecto a los viajes a destinos cercanos, la mayoría de los padres prefieren el coche porque permite parar cada vez que el bebé lo necesita.

Si viajamos en coche, ¿Cómo evito que el niño se maree?

Lo más efectivo es la administración de antihistamínicos que bloquean las trasmisiones nerviosas responsables del mareo o cinetosis, pero no se deben dar a los niños menores de 2 años.

Si tu hijo es más pequeño y es propenso al mareo (algo poco probable), lo mejor es darle bebidas azucaradas durante el viaje para evitar hipoglucemias en caso de que vomite repetidamente y aprovechar para viajar durante las horas en las que suele dormir.

¿Cada cuánto tiempo conviene parar?

Se recomienda hacerlo cada dos horas, aunque el bebé esté tranquilo o duerma en ese momento.

Y es que, según acaba de publicar el British Medical Journal, cuando un bebé o un niño pequeño duerme varias horas seguidas en la sillita del coche, puede presentar síntomas de apnea debido a que su cabecita tiende a ladearse o a caer hacia adelante, bloqueando parcialmente las vías respiratorias altas.

Por eso, y porque en la sillita el culete se le escocerá más, conviene parar para cambiarle el pañal y la postura.

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