Buenos alimentos para tu hijo en verano

Consejos para una buena alimentación de tu hijo durante el verano

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D.R.

En esta época, ¿cuáles son los mejores alimentos para el niño?

Con el calor se necesitan menos calorías para mantener la temperatura corporal, así que prescinde de comidas copiosas.

Si tu hijo ya come de todo, aprovecha los beneficios de las frutas y verduras de temporada, como la sandía y el melón, recomendables para evitar la deshidratación; las fresas, que tienen vitamina C, y el melocotón, la ciruela o el albaricoque, que aportan fibra.

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También son muy buenos las judías verdes y los guisantes, o la zanahoria, que ayuda a la piel a hacer frente a las radiaciones solares.

Ten presente que necesita energía de los hidratos de carbono complejos (patatas, pan, cereales…) mejor que simples (azúcar) y no olvides que la paella es de las comidas más completas del verano.

¿Debo evitar dar algunas comidas a mi hijo?

Deja para casa los alimentos crudos de tipo vegetal, que aunque son una opción muy sana, si no se han lavado correctamente pueden estar contaminados y causar infecciones gastrointestinales.

Cuando comáis fuera, elige para el niño comidas hervidas.

El pescado debe estar bien pasado y es mejor evitar alimentos con huevo crudo (mahonesas, helados artesanales…) o cocinado (tortilla…).

¿Qué cantidad de agua debe beber ahora?

La suficiente para reponer la que pierde a través del sudor, además de cubrir sus necesidades basales con el resto de la alimentación.

Respecto a los bebés, los que son amamantados con el pecho suelen tener suficiente con él.

A los que toman biberón conviene ofrecerles tomas de agua regularmente, igual que a los niños pequeños, que no tienen maduro el mecanismo por el que se siente sed.

Zumos, batidos y refrescos se cuentan aparte y no deben nunca ser sustitutos del agua.

Elige el agua mineral embotellada en lugar del agua del grifo.

¿Es más peligrosa la diarrea en verano?

Lo que ocurre es que el niño se puede deshidratar más fácilmente, pero no hay que alarmarse antes de tiempo.

Las gastroenteritis estivales son muy comunes en los más pequeños de la casa (no tanto en los lactantes que están inmunizados a través de la leche materna).

Se trata de la inflamación del estómago e intestino casi siempre después de que el niño se ha infectado por bacterias (ha tragado agua en la piscina, ha comido algo que no estaba en perfecto estado…).

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El cuadro puede presentar vómitos y/o diarrea, y de ahí el riesgo de sufrir una deshidratación.

Para evitarla hay que administrar al bebé o al niño enfermo soluciones de rehidratación oral que puedes comprar en la farmacia.

Lo normal es que en un par de días tu hijo se recupere y no sea necesario el uso de medicamentos.

En caso de que el bebé sea muy pequeño y para asegurarte de que no está deshidratado, comprueba que las fontanelas no están hundidas y ante la más mínima duda, llévalo al médico.

¿Cómo se combate el estreñimiento?

Es una dolencia muy típica en verano, por dos razones.

La primera es la variación en los hábitos alimenticios (cambio de agua, comidas fuera de casa…).

Y la segunda es que si el niño suda más de lo normal y no bebe suficiente agua, las heces se vuelven más secas y duras, dificultando los movimientos intestinales.

La solución es sencilla. En los bebés, la administración de un poco de zumo de naranja (si le resulta fuerte puedes añadirle un poco de agua); en los niños más mayores hay que aumentar la ingesta de fruta, verdura y fibra y reducir el consumo de leche de vaca durante unos días, ya que es un alimento astringente.

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