El corralito infantil

Estás cocinando y no puedes estar pendiente de él; tienes que hacer una llamada sin que te interrumpa... El corralito infantil puede sacarte de más de un apuro, si consigues que tu hijo se sienta a gusto en él y lo utilizas sólo a ratos.

Los niños tan pequeños no paran quietos un minuto. Por eso a esta edad resulta muy práctico para los padres disponer de un corralito infantil en el que poder dejar a su hijo entretenido, sin que corra ningún peligro, mientras ellos atienden a una visita, preparan la cena o se duchan.

Y al pequeño también le beneficia disponer de un rincón reducido, exclusivo para él (la necesidad de intimidad es innata al ser humano), donde poder manipular tranquilamente sus juguetes y contemplar lo que ocurre a su alrededor, lo que mejorará sus capacidades de atención y observación.

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Además, cuando cumpla siete u ocho meses, los barrotes o la malla del parque infantil pueden serle de gran ayuda para aprender a ponerse de pie y volver a sentarse, y posteriormente para empezar a desplazarse caminando, agarrado a la barandilla. Ahora bien, para que el uso del parque infantil solamente repercuta positivamente en tu hijo, recuerda que debes tomar unas medidas de precaución:

  • Asegúrate de que su corralito cumple las normas de seguridad de la CEE (en el cuadro te las recordamos).
  • Sitúalo lejos de la calefacción, las cortinas y los muebles con esquinas.
  • Si tiene ruedas, bloquéalas para que no pueda desplazarse.
  • Jamás metas dentro de él juguetes grandes. Tu hijo no podría moverse a sus anchas y si se le ocurre trepar por ellos, podéis llevaros un buen susto.

    Un buen sitio para jugar

    Además de evitarle posibles riesgos, debes lograr que tu pequeño considere su corralito como un lugar agradable en el que puede jugar a gusto. Para ello:

    • Coloca el parque donde tú estás y si no es posible, ve a verle muy a menudo y llámale desde la otra habitación, para que no se sienta abandonado.
    • Si lo mantienes siempre en el mismo cuarto, cámbialo de posición. Así evitarás que tu pequeño se aburra de ver siempre el mismo paisaje.
    • No le llenes el parque de juguetes. Se distraerá más si le das un par de ellos y se los vas renovando.
    • Acostúmbrate a usar el parque sólo en ocasiones, no por rutina. Es buena idea procurar limitarlo a dos veces al día.
    • No dejes a tu hijo más de 30 minutos seguidos dentro de él; la inmovilidad prolongada inquieta a los niños. Por supuesto, si da muestras de no estar a gusto, sácale enseguida, para que no coja manía a este accesorio. Y jamás lo uses como un lugar de castigo, por este mismo motivo.
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      En general, los niños no suelen tardar más de un par de días en acostumbrarse a jugar en el corralito, pero algunos se sienten muy ansiosos y angustiados dentro de él, aunque su madre o su padre estén a su lado. En este caso, si después de un par de intentos el niño sigue sintiéndose mal dentro del corralito, hay que desistir de usarlo.

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