El capazo, su primer nidito para dormir

Aunque el capazo y el moisés se utilizan durante los primeros meses para que duerma el bebé, son artículos diferentes. Te contamos cómo debe ser el capazo ideal, su funcionalidad y sus características.

El capazo y el moisés son artículos de pequeño tamaño y ofrecen al bebé un espacio recogido para dormir que le aporta mucha seguridad.

Los recién nacidos no soportan los espacios abiertos, sus recuerdos de la felicidad son el útero materno y están acostumbrados a notar los límites de sus paredes, por ello se pierden en una cuna tradicional.

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Si por cuestiones prácticas te decides por la cuna grande, acuesta al niño a los pies de ella con las sábanas bien remetidas bajo el colchón.

Además de ser la posición de seguridad por excelencia, ya que evita que el bebé se deslice bajo las sábanas y se tape accidentalemente la cara con ellas, tocar el piecero con sus pies le ayuda a sentir los límites y a conciliar el sueño.

Otra de las ventajas tanto del capazo como del moisés es que en las habitaciones de dimensiones reducidas caben mejor al lado de la cama de los padres que la cuna de barrotes. Una gran ventaja cuando la madre da el pecho.

Pero es precisamente su reducido tamaño lo que limita el uso de estos artículos. Su funcionalidad termina entre el tercero y el quinto mes de vida, cuando el movimiento del bebé no garantiza su seguridad.

¿CÓMO ES UN CAPAZO?

El capazo es un nidito formado por una base rígida de madera con paredes de mimbre y dos empuñaduras sólidas (no más de 30 cm de largo) que permite trasladarlo de una habitación a otra. Atención el capazo no es para pasear ni está pensado para desplazarse con él. No es un artículo de seguridad, por tanto no está pensado para viajar en el automóvil.

El capazo ha de estar siempre sobre el suelo o dentro de la cuna de barrotes, nunca sobre una silla o sobre una mesa de centro. Un artículo de similar uso es el cuco del cochecito de paseo. Recuerda que sólo podrás viajar en coche con el bebé en él si está homologado.

Las paredes del capazo deben estar cubiertas con textil acolchado que eviten que el mimbre dañe la delicada piel del bebé. Esta cobertura conviene que sea desenfundable con facilidad y lavable.

En cuanto a la altura interior del espacio donde va a estar el niño ésta debe ser como mínimo de 27,5 cm, el colchón debe ajustarse perfectamente a los bordes del capazo (no más de 1 cm de separación) y las sábanas y coberturas han de tener un tamaño adecuado al espacio sin desbordar ni colgar peligrosamente.

En España la norma que regula los capazos es la UNE-EN 1466: 2004 "Artículos de puericultura – Capazos y soportes – Requisitos de seguridad y métodos de ensayo".

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