Cómo introducir el pescado en las comidas del bebé

Es un alimento esencial en la dieta del niño, pero seguro que a la hora de introducirlo te surgen mil dudas. Te contamos todo lo que debes saber para hacerlo bien y lograr que a tu hijo le guste desde el principio.

 

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A partir de los 7 u 8 meses

El pescado ha sido tradicionalmente considerado un alimento difícil de aceptar por el bebé o que podía provocar intolerancias, por lo que durante años se recomendó no introducirlo hasta los 12 meses en el caso del blanco y el azul no antes de los 18. Sin embargo, estudios recientes no han demostrado ninguna relación negativa en una introducción más temprana de este rico alimento.

Actualmente, los especialistas coinciden en que entre los 7 u 8 meses es un buen momento para que el bebé ya tome pescado. Y la tendencia cada vez más mayoritaria en pediatría es sustituir las típicas listas de introducción de alimentos por una “alimentación dirigida por el bebe” mucho más personalizada y sin etapas concretas.

En este sentido, desde que se inicia la alimentación complementaria (hacia los 6 meses) ya es posible ofrecer pescado al pequeño siguiendo unas pautas básicas que aseguren su correcta incorporación a la dieta.

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Pautas para comenzar a dar pescado al bebé

Prepara un poco de pescado blanco cocido o al vapor para que sea más suave, no le añadas sal, asegúrate de quitar todas las espinas y tritúralo junto con su habitual puré de verduras o su papilla de cereales. Si lo acepta bien puedes incluirlo de forma permanente en su dieta alternándolo con sus purés de carne. Los expertos recomiendan que los peques tomen pescado blanco 3 o 4 veces por semana con raciones de entre 20 y 60 g (en función de su peso y edad) y que se limite el azul, por ser más graso, a una vez por semana.

Si tu hijo ya mastica (casi todos los bebés son capaces de hacerlo con las encías antes del año) dáselo desmenuzado en trozos pequeños y blanditos que él mismo pueda coger con las manos. Hacia los 12 meses puedes probar nuevas formas de cocinarlo como rebozado, empanado, en tortilla o en croquetas (teniendo en cuenta que no se debe abusar de los fritos). Si además el resto de la familia lo tomáis preparado de la misma forma, tu bebé, por imitación, comerá mucho mejor y aprenderá a no ser caprichoso con la comida.

El pescado en conserva, mejor déjalo hasta los 2 años, ya que suele tener exceso de sal.

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Qué pescado dar a tu bebé

El pescado tiene un alto valor nutricional (proteínas, vitaminas A y D, minerales esenciales...) por lo que incluirlo en la dieta de tu hijo es importante. Pero además debe haber también variedad, ya que no todos tienen los mismos beneficios. El pescado menos graso, es decir, el blanco, es más fácil de digerir y tiene un sabor más suave. Suele ser mejor aceptado por el bebé, por eso es el que primero se introduce en su alimentación. En esta categoría entran: bacalao, merluza, lenguado, pescadilla, bacaladito, cabracho, rape, rodaballo, mero...

El pescado azul (atún, sardina, caballa, boquerón, salmón...), aunque en menos cantidad, también debe estar presente por su aporte de ácidos grasos esenciales como el omega 3 y el omega 6.  

Ojo, también hay pescados que debes evitar a toda costa. Siguiendo las directrices de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), no se debe dar a los niños menores de tres años lucio, pez espada, atún rojo y tiburón, ya que pueden estar contaminados con cantidades de mercurio que podrían tener efectos tóxicos sobre el desarrollo neurológico del bebé. Y a partir de los tres años no deben superarse los 50 g semanales de estos pescados.

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Para una correcta introducción

Cuando vayas a introducir alimentos nuevos en la dieta de tu hijo hazlo siempre de uno en uno y en pequeñas cantidades, ya que si pones dos productos nuevos al mismo tiempo en su puré y tu hijo sufre algún tipo de reacción alérgica no podrás saber qué alimento de los dos es el causante.  

También es conveniente que la primera vez se lo des durante la comida, para que dispongas de toda la tarde para observar si aparece algún indicio de que le ha sentado mal, como sarpullido, vómitos, descomposición, etc. Si ocurriera algo similar a lo descrito, coméntalo con su médico antes de dárselo otra vez.  

Y si tu hijo ya tenía algún tipo de intolerancia alimentaria o en casa hay antecedentes de alergia al pescado, es mejor respetar las indicaciones del pediatra sobre el momento idóneo para introducirlo en su alimentación.

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Ojo con el anisakis

Algunos pescados de mar pueden estar infectados
con un parásito llamado anisakis, cuya ingesta provoca síntomas parecidos a los de una alergia alimentaria que pueden llegar a ser graves.

Para evitarlo hay que seguir dos sencillas normas: cocinar el pescado a temperaturas superiores a los 60 °C durante al menos 10 minutos y siempre congelar, al menos durante dos días a -20°C, el pescado que se vaya a preparar en escabeche, vinagreta, crudo o ahumado.

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