Cómo extraerte la leche para tu bebé

Si no vas a estar con tu bebé a la hora de todas las tomas pero deseas que continúe alimentándose con tu leche, necesitas conocer técnicas y trucos para extraerla bien.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Claves de una buena extracción

Existen muchos motivos que pueden llevar a una madre a extraerse la leche para que el bebé la tome después en biberón (reincorporación al trabajo, superar una mastitis o una obstrucción mamaria...).

Sea cual sea la razón, para que la extracción salga bien “es muy importante aprender cómo hacerla y coger práctica”, explica Pilar Martínez, asesora de Lactancia.

En todo caso, si has decidido empezar a extraerte la leche, deberás tener presentes varios aspectos.

Este proceso requiere práctica

Por eso, no te frustres si al principio te cuesta o sale poca leche. Las primeras semanas es más efectivo sacarla en varias sesiones cortas que en pocas sesiones largas. “Es fundamental estar tranquila y relajada. Hazlo en un lugar íntimo y sin interrupciones, porque el estrés complica la extracción”, aconseja Pilar Martínez.

Hay trucos para facilitarlo

Por ejemplo, extraer la leche de un pecho mientras el bebé mama del otro estimulará la salida del alimento. “También se puede extraer oliendo una mantita del bebé o viéndole dormir. La hormona oxitocina es la que genera la contracción de los alveolos y provoca la subida de la leche, por lo que si la estimulamos con algo que nos recuerde al bebé, hará que la leche salga mejor”, dice la asesora.

Tardas igual que con el pecho

El tiempo que necesitas para extraerte la leche suele ser el mismo que tarda tu bebé en vaciarte el pecho, aproximadamente 10 o 12 minutos. Tardarás una media hora en extraerla de los dos y de 15 a 20 minutos si utilizas un sacaleches doble.

Estimular el pecho ayuda

¿Cuál es el mejor momento para extraer la leche? Depende de cada madre. La leche materna se está generando continuamente, especialmente durante la toma, por eso muchas mujeres la extraen de un pecho mientras su bebé mama del otro. Otras madres prefieren hacerlo por las mañanas, cuando los pechos están más cargados. Y algunas aprovechan para hacerlo cuando el bebé se salta una toma o si en la misma no vacía el segundo pecho.

Si lo que se quiere es crear una reserva de leche para cuando toque volver al trabajo, lo ideal es hacerlo tres veces al día, entre toma y toma (una hora antes o después).

Ideas para estimular el pecho

Una vez claro esto, llega el momento de comenzar el proceso. El primer paso es estimular los dos pechos antes de comenzar la extracción.

- Masajear. Con el pecho descubierto, oprímelo hacia las costillas y haz un movimiento circular con los dedos en un punto, sin deslizar los dedos sobre la piel. Tras unos segundos, cambia a otra parte del pecho.
- Frotar. Hazlo suavemente desde la parte superior hacia el pezón, de modo que produzca un cosquilleo, y continúa este movimiento desde los laterales del pecho al pezón.
- Sacudir. Inclínate hacia adelante y sacude suavemente el pecho.

Ya estás lista para la extracción. No olvides ser muy escrupulosa con la higiene: lávate manos y uñas con jabón antes de comenzar, esteriliza el sacaleches y limpia todas sus piezas.

Extraerla de forma manual

La extracción manual de la leche materna es cómoda y barata, pero sólo te merecerá la pena si vas a extraer la leche en casos puntuales (días en los que vas a estar lejos del bebé o salidas imprevistas).

Pasos para realizarla

Síguelos y te resultará más fácil.

- Paso 1. Para comenzar con la extracción, inclina el pecho hacia adelante y coloca el dedo pulgar y los dedos índice y medio formando una letra C, a unos 3 cm del pezón (más o menos coincidiendo con el borde de la areola y evitando siempre que el pecho descanse sobre la mano).
- Paso 2. A continuación, empuja los dedos hacia atrás –hacia las costillas–, sin separarlos.
- Paso 3. Comprime hacia el pezón, con movimiento como de rodillo, sin deslizar los dedos. Un truco es imaginar que detrás del pezón hay una bolsa: primero la sujetas y luego la vacías.
- Paso 4. Repite rítmicamente (ve rotando la posición de los dedos para vaciar cada zona), hasta vaciar todo el pecho.

Si te causa dolor, significa que hay algo que no estás haciendo correctamente.

O con un sacaleches

Para elegir un sacaleches recuerda que debe ser efectivo a la hora de drenar el pecho y estimular la producción, carecer de materiales contaminantes, ser fácil de usar y no causar dolor. Mira las características de cada tipo.

Manual

Es una opción económica que resulta útil para aquellas mamás que necesitan extraer la leche de forma ocasional o una vez al día como máximo. La madre lo va regulando con una palanca, no hace ruido y cabe en el bolso, por lo que puede resultar una excelente alternativa para las mujeres que necesitan realizar la extracción cuando están en el trabajo.

Eléctrico simple

A diferencia del manual, este tipo de sacaleches no requiere ningún tipo de esfuerzo y una de las manos queda libre para poder ir estimulando el otro pecho mediante un masaje. Funciona con un dispositivo con el que se gradúa la potencia (conviene ponerlo al mínimo al empezar e ir aumentando después).

Eléctrico doble

Es rápido y resulta muy eficaz para extracciones frecuentes. Se utiliza en los dos pechos a la vez (aunque se puede usar solo en uno), de modo que la subida de la leche es mayor y el tiempo se reduce a la mitad. Se suele recomendar a madres de gemelos y también a las que están preparando la vuelta al trabajo y necesitan crear una reserva de leche.

Hospitalario

Es el más rápido, pero el aparato es pesado y muy caro (se puede alquilar). Se emplea en los hospitales en los casos en los que el bebé no come nada, o casi nada, y es necesario utilizarlo constantemente para mantener e ir incrementando la producción de leche.

Así debes guardarla y conservarla

Una vez que te has extraído la leche, el siguiente paso es guardarla y conservarla. La higiene y las condiciones térmicas son de vital importancia en estos dos procesos.

Para guardarla

Existen recipientes de plástico libres de BPA, de cristal y bolsitas especiales de almacenamiento. Además, si te vas a extraer la leche en un sitio para llevarla a otro necesitarás una bolsa térmica con hielo para transportarla.

En cuanto la extraigas, guárdala en estos recipientes cerrados (etiquétalos con la fecha de extracción). Si crees que vas a tardar más de 48 horas en usarla, congélala en pequeñas cantidades (de 30 a 120 ml).

¿Cuánto tiempo se conserva?

Depende de varios factores.

Leche recién extraída. Si está guardada en un recipiente cerrado se puede dejar a temperatura ambiente unas 6-8 horas y en el frigorífico, unos 3-4 días. En congelador aguanta unas dos semanas, aunque en los separados del frigorífico puedes almacenarla hasta 6 meses (pero no se recomienda dejarla tanto tiempo).

Leche sacada del congelador. Si no ha sido calentada, puedes dejarla a temperatura ambiente unas 3 horas y en el frigorífico, un día. Si ha sido calentada durará en buenas condiciones a temperatura ambiente hasta que el bebé termine la toma y en el frigorífico, unas 4 horas. Eso sí, recuerda que esta leche descongelada ya no se puede volver a congelar. Y un truco para que la leche no se exponga a cambios de temperatura cada vez que abres y cierras la puerta del frigorífico o el congelador: coloca el recipiente en la zona de atrás y no en la puerta o cerca de ella.

Al dársela al bebé, recuerda...

No calientes la leche en el microondas o directamente al fuego; hazlo sumergiendo el recipiente en agua caliente o al baño maría, con el fuego ya apagado. Antes de administrársela al bebé, agita siempre el recipiente suavemente y en círculos. Y no te agobies si tiene un color raro: es habitual. Sólo estará mala si huele agria.

Publicidad - Sigue leyendo debajo