Cómo introducir la fruta en su dieta

En algún momento en torno a los 6 meses de edad tu pediatra te aconsejará empezar a dar fruta al bebé. Descubre cómo lograr que la acepte y le alimente mucho.

 

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El mejor momento de empezar

Hacia los 6 meses de vida puedes empezar a añadir otros alimentos a la dieta de tu bebé. El orden más habitual es comenzar por los cereales y luego seguir con la fruta.

Pero recuerda que esto no significa que el pequeño deba tomar menos cantidad de leche; ha de ingerir la misma, ya que sigue siendo su alimento principal.

Si empiezas por zumo...

A la hora de empezar a dar fruta al bebé, hay pediatras que aconsejan comenzar con el zumo de naranja o de mandarina en lugar de con el puré, mientras que otros prefieren la opción inversa.

Lo cierto es que no existe unanimidad al respecto: “No hay una norma fija que diga que se debe empezar con uno o con otro. Depende de cada niño, algunos aceptan mejor el zumo y otros el puré. Si el niño rechaza el zumo, no hay que preocuparse, basta con pasar al puré de frutas”, dice Anabel Fernández, dietista-nutricionista del Centro Alimmenta, en Barcelona.

Hazlo así

Si comienzas con el zumo, lo ideal es que se lo des a cucharaditas, viendo cuál es la cantidad que acepta tu bebé y aumentándola poco a poco. Por ejemplo: el primer día una, al día siguiente dos y así sucesivamente hasta que llegue a tomar unos 50 ml al día. No se lo des en el biberón porque esto aumenta el riesgo de caries.

El mejor momento del día para que lo tome es entre las comidas (entre toma y toma) o también después de la siesta, ya que se levanta con sed.

“Es muy importante que el zumo no sea muy ácido, con lo que se deben elegir las naranjas o las mandarinas dulces.

Y nunca se debe añadir azúcar, ya que está desaconsejado durante el primer año de vida”, advierte la nutricionista.

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Si comienzas dándosela en puré

Para comenzar a darle la fruta en puré debes tener en cuenta una norma básica: ofrecerle papilla de una sola fruta y, si la tolera bien durante tres o cuatro días, incorporar otra diferente.

¿Por qué? Porque si mezclas varias frutas y alguna de ellas le provoca alguna reacción adversa (alergia o intolerancia), no podrás saber cuál de ellas es.

¿Cómo logro que la acepte?

Un secreto para que estas papillas sean bien aceptadas es ponerles una base de leche (materna o de fórmula), ya que se trata de un alimento bien conocido por el pequeño. Y si es leche templada, mucho mejor.

“El rechazo al puré de frutas suele darse porque la primera papilla que se ofrece al bebé es una mezcla de zumo de naranja con manzana, pera y plátano.

Y algunos niños que están acostumbrados únicamente al sabor de la leche, un alimento líquido, templado y neutro tirando a dulce, reaccionan con desagrado al ser sorprendidos con un alimento frío, ácido y totalmente desconocido. Para evitar este choque se puede poner un poco de leche templada en el puré de fruta”, aconseja la nutricionista.

Cuáles y en qué cantidad

Conviene comenzar con la manzana o la pera, frutas de sabor suave y dulce, y luego ir incorporando el resto, como el plátano, la naranja... (ya sabes, de una en una y de forma paulatina). Cuando las haya aceptado puedes preparar la papilla con otras frutas: uvas, sandía, ciruela, cerezas...

Las que debes evitar ahora son el kiwi, las fresas, el melocotón y el albaricoque, las frutas del bosque y las tropicales, porque pueden producir alergia. En todo caso, a la hora de comprar las frutas escógelas maduras, en su punto justo (ni muy verdes ni muy pasadas) y utilízalas desechando el corazón y la piel.

Por otra parte, tan importante como elegir con atención los componentes de sus primeras papillas de frutas es tener una actitud adecuada a la hora de ofrecérselas al bebé: procura que tu hijo te vea alegre y confiada y no muestres enfado si al principio se niega a probarlas, porque si te nota intranquila o con dudas será más fácil que rechace el nuevo alimento.

Y en cuanto a la cantidad que debe tomar, ten en cuenta lo que acepta y no te desesperes si no se lo come todo: ve poco a poco. Si tienes paciencia al final se acostumbrará al nuevo sabor y la nueva textura y se comerá todo con gusto.

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¿Qué hago si no le gusta?

¿Has añadido a la papilla de frutas leche templada (materna o de fórmula) e incluso así tu pequeño se niega a tomarla? Existen algunos trucos que puedes poner en práctica:

Cocer la fruta

Al principio, si el niño rechaza la papilla una medida eficaz puede ser cocer ligeramente las frutas para facilitar su introducción y luego ir aumentando la cantidad de fruta fresca de una manera progresiva.

Por ejemplo: cocina al vapor media manzana pelada durante unos cuatro minutos a fuego medio, tritúrala con 60 ml de leche templada y ofrécesela al niño. Al día siguiente haz el puré con un cuarto de manzana cocida y un trozo de manzana cruda, y al siguiente añade más cantidad de fruta cruda y menos de fruta cocida.

Actúa así hasta lograr que el niño se acostumbre al sabor de la papilla elaborada totalmente con fruta fresca, porque al cocer este alimento se pierden vitaminas.

No debemos olvidar que “el objetivo es introducir un buen aporte vitamínico en su dieta a través de la fruta fresca”, explica la nutricionista Anabel Fernández.

Diluirla con más leche

Otro truco que funciona si el niño rechaza el puré de frutas es aumentar la cantidad de leche y hacer una papilla diluida. Así la aceptará mejor porque el sabor de la leche predominará sobre el de la fruta.

Y una vez que la tome bien, ve aumentando la cantidad de esta última y reduciendo la de leche.

Mezclar con cereales

Prueba a añadir un cacito de los cereales que tome el niño (cerciórate de que no llevan gluten si aún no lo toma). De todas formas el objetivo es que el peque se acostumbre al sabor natural de las frutas; si utilizas este truco, reduce poco a poco la cantidad de cereales en la papilla hasta que el puré sea sólo de frutas.

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Calendario de introducción

Sigue los pasos que te indicamos a continuación y no tendrás dudas a la hora de preparar las papillas de fruta para tu hijo. Si al principio le cuesta aceptarlas, empieza dándole dos cucharadas, cuatro al día siguiente... Poco a poco se acostumbrará al nuevo alimento.

Primer día

(Puré solo con manzana)
Puedes utilizar 80 g de manzana y 60 ml de leche materna o de fórmula. Lava la fruta, sécala, pélala y quítale el corazón y las semillas. Ponla en el vaso de la batidora, añade la leche templada y tritúralo todo hasta obtener un puré fino. Si ves que queda muy espeso, añade algo más de leche. Completa esta “comida” dándole el pecho o el biberón de leche.

Cuarto día

(Puré con manzana y pera)

Puedes poner 50 g de manzana y 50 g de pera. Lava, seca y pela las frutas, quita el corazón y las semillas, córtalas en trozos, echa en la batidora junto con 60 ml de leche templada y tritúralo todo.

Séptimo día

(Con manzana, pera y plátano)
Puedes añadir 30 g de plátano. Pélalo, quita las hebras y también la parte central oscura, que contiene mucha fibra y puede ser indigesta para el niño, y tritúralo junto a 50 g de manzana, 50 g de pera y 60-90 ml de leche templada. Durante la primera semana o en los primeros 15 días hay que ir aumentando el volumen de la papilla hasta llegar a los 250 ml, aproximadamente.

Décimo día

(Naranja o su zumo, opcional)
Si ya se ha acostumbrado al zumo de naranja, puedes echar unos 50 ml al puré de frutas, pero no pongas leche. Cuando haya aceptado bien esta papilla puedes sustituir el zumo por media naranja: pélala, elimina la piel interior blanca, añádela al resto de las frutas y tritúralo todo bien para que no se note la fibra de la naranja. Con el tiempo, si ves que se termina todo el puré, puedes añadir la naranja entera.

A partir de los 6 o 7 meses

(Sandía, ciruela, uvas, cerezas)
Una vez que haya aceptado el puré de frutas básicas (manzana, pera, plátano y naranja), puedes empezar a incluir otras frutas, de una en una y con intervalo entre ellas. Lava la fruta, pélala, quita el hueso o las semillas y añade pequeños trocitos junto con las frutas básicas y tritura. El melón, el melocotón y el albaricoque son frutas cuya introducción es controvertida porque pueden causar alergia, por eso lo mejor es consultar a su pediatra.

A partir de los 18 meses

Puedes empezar a hacer la papilla con fresas, kiwi, frutas el bosque (frambuesas, moras, grosellas) y tropicales (mango, papaya, guayaba, etc.), aunque en algunos casos no se recomiendan antes de los 2 años porque son muy alergénicas.
No existe unanimidad en cuanto a la edad más recomendable para introducirlas, así que lo más prudente es que antes de hacerlo consultes con su pediatra o nutricionista.

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¿Por qué es tan importante?

Al introducir la fruta en su dieta, tu hijo se familiariza con otros sabores y su organismo se prepara para tolerar mejor otros alimentos diferentes a la leche.

Las frutas, además, le aportan vitaminas, sobre todo vitamina C y betacarotenos (presentes en las de color naranja o rojo), que ayudan a mejorar las defensas del bebé.

También contienen mucha agua y fibra, que mejora el tránsito intestinal. Por ejemplo, la naranja es estupenda para combatir el estreñimiento: si tu bebé tiene este problema, puedes añadir a su papilla más naranja y pera y menos plátano y manzana.

Y, al contrario, si tiene diarrea, prepárale el puré sólo con manzana y plátano.

Debe seguir tomando leche

No obstante, según pasen las semanas recuerda que “al introducir nuevos alimentos en la dieta del bebé tiende a reducirse la cantidad de leche, por eso conviene que algunos días le sigas dando purés de frutas con una base de leche o, más adelante, de yogur”, dice la asesora.

Siguiendo estas pautas, los purés de frutas que le prepares serán los mejores para tu bebé. Y no olvides la opción de los tarritos: mantienen las propiedades nutricionales, no llevan conservantes y son muy prácticos si salís al campo, le das de merendar en el parque...

En definitiva, no puedes privar a tu hijo de las frutas, que son una fuente excelente de vitaminas. Eso sí, deberás tener mucha paciencia hasta que las acepte; piensa que su sabor es totalmente diferente al de la leche.

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Cómo saber si le da alergia

Para saber si el organismo de tu hijo rechaza la fruta, debes estar atenta a los diversos síntomas que pueden indicártelo.

Urticaria por contacto

Si al darle sus primeros purés observas que al niño le salen granitos alrededor de la boca, o se le hinchan los labios y aparece enrojecimiento y picor (el bebé llora mucho porque está molesto), debes dejar de darle el alimento y acudir al pediatra.

También si notas algún cambio en la piel: manchas o granitos en los brazos (zona interior de los codos y las muñecas), en la cara o en las piernas (zona interior de las rodillas y tobillos).

Problemas intestinales y respiratorios

Si tu hijo muestra algún tipo de molestia gastrointestinal (náuseas, vómitos, dolor de tripa y diarrea) también debes llevarle al médico. Y si aparecen síntomas respiratorios (el bebé muestra dificultad para respirar, o tiene pitos o ruidos al hacerlo) has de acudir a urgencias.

¿Y los tarritos no le dan alergia?

Una de las dudas más frecuentes entre las madres es si pueden dar al bebé tarritos de frutas que contengan melocotón y albaricoque, dos frutas que suelen estar presentes en los preparados comerciales para niños a partir de 4 meses.

Pues bien, en principio no deberían producir reacciones, porque durante su elaboración se elimina la parte de la fruta que produce alergia, es decir, la piel.

Además, para elaborarlos se suele seguir un proceso de cocción y pasteurización que rebaja la capacidad alergénica del alimento.
Pero esto no quiere decir que lo convierta en totalmente inocuo; en el caso de los niños con más riesgo de padecer alergias, como los que ya son alérgicos a algún alimento (por ejemplo, la leche) o los que tienen hermanos o padres alérgicos, es conveniente evitarlos o retrasar su introducción.

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