6 errores al dar de comer al bebé

Descubre cuáles son los más habituales y por qué debes evitarlos si tu niño tiene menos de 18 meses (algunos, también después).

Desde el momento en que tu hijo comience con la alimentación complementaria, su dieta se irá ampliando y diversificando hasta que, en torno a los 18 meses, sea prácticamente igual a la del resto de la familia.
Poco a poco irá probando cosas nuevas y, si coméis a menudo con él y le dais buen ejemplo, irá adquiriendo sin darse cuenta buenos hábitos alimentarios y actitudes adecuadas en la mesa.

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En este proceso debes contar con su pediatra, que te aconsejará cómo introducir cada alimento y cómo evitar los errores más comunes al dar de comer a bebés menores de 18 meses. Seguro que te habla sobre estos seis.

Salar sus purés (en el primer año)

Durante el primer año de vida del bebé, salar sus comidas es perjudicial: los alimentos que toma ya contienen el sodio que necesita, y si añadimos sal corremos el riesgo de superar la cantidad diaria recomendada.

A partir del año sí puede tomar platos con algo de sal, pero en poca cantidad. Los pediatras advierten de que el abuso de sal en los primeros años favorece la aparición de problemas como la hipertensión en el futuro. Y si lo que te preocupa es que si le ofreces comidas con poca sal no le van a gustar, puedes estar tranquila: el gusto por lo salado es adquirido, así que todo depende de a qué le acostumbres desde pequeño.

Darle frutos secos

Los expertos aconsejan esperar hasta los 18 meses o incluso hasta los 2 años para ofrecérselos, porque son bastante alergénicos. Y cuando empiece a tomarlos debes dárselos muy picaditos (mantén esta pauta al menos hasta los 3 años), porque son uno de los alimentos que más atragantamientosproducen.

Prepararle el huevo frito

El huevo es un alimento muy sano, que el niño puede empezar a tomar a partir de los 10 u 11 meses (al principio, solo la yema). Pero para empezar a dárselo frito es mejor esperar hasta que tenga 2 o 3 años, porque cocinado así tiene muchas más grasas y resulta más pesado de digerir para su estómago.

Dejar que meriende un bollo

Aunque tu hijo tenga ya 15 o 17 meses y pueda comer casi de todo, evita desde ahora la bollería industrial. Su sabor es muy atractivo para los niños (y para los adultos) pero está directamente relacionada con el sobrepeso y la obesidad infantil, porque aporta calorías vacías y grasas saturadas. Si de vez en cuando te apetece darle un bizcocho o un pastel, prepáralo en casa para asegurarte de que es un plato sano.

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Ofrecerle frutas tropicales

No porque sean perjudiciales, todo lo contrario, sino porque tienen un alto potencial alergénico y se recomienda que el bebé no empiece a tomarlas antes de los 18 meses. Cuando comience, ofréceselas de una en una, dejando pasar dos o tres días entre ellas: así, si alguna le produce alergia, sabrás al instante cuál es.

Echar especias y picantes a su comida

Antes de los 2 años conviene que prescindas de este hábito culinario. Los platos muy especiados o picantes resultan más difíciles de digerir y obligan a trabajar más de la cuenta a su sistema digestivo.

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