Así se hace una crema de puré para el bebé

Son sanas y resultan muy fáciles de comer para los más pequeños. Descubre las claves para que tu hijo se las tome encantado.

Frías en verano, calentitas en invierno, con queso, con fruta... Las cremas son una buena forma de introducir alimentos nuevos en la dieta de tu hijo, por su textura y sabor. Por ejemplo, a muchos niños les cuesta tomar la verdura hervida, pero se la comen perfectamente si está triturada y “camuflada” con quesito, nata o leche. O quizá aún no le darías jamón a tu niño, pero sí puedes añadir una loncha troceadita en la crema y así lo prueba.

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“Otro ejemplo son las legumbres. Resultan un poco fuertes para los menores de 2 años, pero si preparas una crema de legumbres pasada por el pasapurés, la haces más digestiva, conservando casi todas las cualidades del alimento”, explica la nutricionista Mercè Gonzalo.

Los purés en crema tienen la ventaja, además, de que son fáciles de comer. Prepáralos para la cena, cuando tu peque está más cansado, así le facilitarás el trabajo y evitarás digestionespesadas al ir a dormir. Y si tu niño es poco comedor, dáselos como plato único de vez en cuando. “Una crema de verduras con patata, que incorpore carne, pescado o picado de jamón o de huevo cocido por encima, con un poco de leche, contiene los nutrientes de una comida completa”, asegura Mercè Gonzalo.

Otro consejo: no se la hagas siempre de lo mismo, cambia de ingredientes para que varíe no sólo el sabor, sino el color. Hazle cremas naranjas (zanahoria o calabaza), rojas (remolacha), blancas (puerro), verdes (judías)... Los niños comen por los ojos y esos colores le divertirán.

Como los purés, pero más sedosas

La crema es parecida al puré. La diferencia estriba en que el puré es una verdura hervida (o varias) y aplastada con un tenedor en su caldo, o triturada o batida, mientras que la crema se enriquece con algún lácteo (leche, crema de leche o queso) o incorpora puerro o patata. La textura, en consecuencia, también es diferente: la del puré es más consistente y la de la crema es más fina y sedosa.

Una buena idea es utilizar la leche que el niño tome, ya sea materna, de inicio o de continuación, hasta que el pediatra autorice la de vaca. Y si tiene intolerancia a los lácteos, puedes sustituirlos por leche de arroz o de soja.

Ten presente que aunque los purés (de frutas, de verduras...) se pueden empezar a dar al bebé desde los 6 meses, algunas cremas no se pueden introducir hasta más adelante. Por ejemplo, hay que esperar hasta que el bebé cumpla los 18 meses para darle las que llevan crema de leche y hasta los 12 para las que en su elaboración requieren pochar el alimento, ya que este método de cocción no es muy adecuado para bebés.

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Buenos ingredientes y buena elaboración

Lo principal es la base, es decir, tener unos buenos ingredientes. Asegúrate de que las verduras que vas a emplear son frescas o, como aconseja la gastrónoma Graciela Bajraj, autora de “Come bebé” (Editorial Alba), decántate por las congeladas: “Este método de conservación garantiza en muchos casos la frescura del producto sin restarle propiedades, sobre todo en alimentos que no son de temporada”. En segundo lugar, cocina al vapor. “Así las verduras pierden menos nutrientes, que de otra forma quedan en el agua, y todo resulta más sabroso”, recomienda Graciela Bajraj.

Si el niño es mayor de 1 año puedes cocinar estos purés con sal (los pediatras recomiendan no hacerlo antes), pero echa muy poca. Cuando acabes de hervir, tritúralo todo con batidora y si has utilizado productos que puedan dejar hilos o trozos, cuélalo, a muchos niños les disgusta encontrarlos en el plato. Para finalizar la crema añade el queso (y bate) o la leche o la crema de leche. Por último puedes echarle un chorrito de aceitede oliva.

Para niños de hasta 3 años una buena ración serían unos 150 ml, o 250 ml si quieres convertirla en plato único.

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