Posibles dificultades al iniciar la lactancia materna

Pezones invertidos o poco prominentes, tensión excesiva en los senos o malformaciones en la boca del niño, como el frenillo lingual muy corto o el labio leporino, son circunstancias que pueden dificultar empezar a dar el pecho. Habla con tu médico para buscar una solución.

La mayor parte de los problemas que surgen al principio de la lactancia se deben a una mala posición, a un mal agarre del bebé al pecho o a las dos causas a la vez.

Otras razones que dificultan y que en ocasiones llegan a impedir la instauración de la lactancia materna son éstas que os contamos.

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Pezones cortos o invertidos

En este caso el inicio de la lactancia suele costar un poco, pero al final se consigue, ya que el bebé no mama del pezón, sino de la areola.

Puede ayudar estimular el pezón con los dedos o con un extractor de leche antes de la toma, o utilizar sacapezones para conseguir sacar el pezón un poco, lo justo para que el bebé se agarre.

Tensión en los pechos

Cuando tienen mucha leche, por ejemplo cuando se produce la subida de la leche, al bebé le resulta complicado agarrarse.

Saca un poco con la mano o con un sacaleches para descargar el pecho justo antes de poner a mamar al niño.

Malformación en la boca

Si el bebé tiene un frenillo lingual muy corto o labio leporino, lo más probable es que le resulte difícil succionar. En estas situaciones el médico deberá valorar cada caso para corregir el problema

¿Se queda con hambre?

Si te preocupa que el niño se quede con hambre, piensa que cuando se encuentre satisfecho soltará por si solo el pezón y se dormirá. De lo contrario, lo verás nervioso, llorará y buscará el pezón con rapidez. Por lo general, se nota que está mamando bien cuando mueve de manera rítmica las mandíbulas y sus mejillas no se hunden hacia adentro, sino que están redondeadas.

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