El secreto del éxito: buena postura y una buena técnica

Para amamantar bien, elige una postura en la que estéis cómodos tú y el bebé, introduce de forma correcta el pezón en la boca de tu hijo y ten en cuenta esos pequeños detalles que facilitan la lactancia.

Sobre todo ahora que estáis aprendiendo (tu bebé a mamar y tú a amamantarlo), ten en cuenta que para instaurar con éxito la lactancia, un requisito esencial es la colocación correcta del bebé al pecho.

Una buena técnica para amamantar

Antes de empezar a dar de mamar al niño, busca una postura cómoda para ti y para él (más abajo encontrarás las dos favoritas de las madres que lactan).

A continuación, coloca al bebé de la siguiente manera: todo su cuerpo ha de estar en contacto con el tuyo y el niño girado hacia ti (“ombligo con ombligo”), con su cabeza y cuerpo en línea recta, con la cara mirando hacia el pecho y la nariz frente al pezón.

En cuanto roces sus labios con el pezón abrirá la boca: justo entonces debes acercarle suavemente al pecho (no el pecho al bebé) para que introduzca el pezón y parte de la areola mamaria en la boca.

Para que no tengas dudas, recuerda que cuando el agarre es adecuado, el labio inferior queda hacia afuera, muy por debajo del pezón, y buena parte de la areola dentro de la boca; además, la barbilla del niño toca con el pecho.

Algunos detalles que favorecen la lactancia

Sobre todo en estas primeras tomas, que son de aprendizaje, es importante que prestes atención al ambiente que os rodea: ha de ser un lugar tranquilo, sin ruidos ni luces intensas que puedan poner nervioso al bebé.

Ten presente además que hasta que la lactancia esté bien instaurada no conviene que ofrezcas el chupete al bebé, ya que interferirá en el proceso. Y que debes prestar atención a tu dieta: alimentos como el ajo, los espárragos o la cebolla aportan un sabor desagradable a la leche materna que puede hacer que el niño rechace el pecho.

Elige tu postura para dar el pecho

La mejor es aquella en la que tanto el bebé como tú estéis cómodos, así que no hay una sola que resulte perfecta. Aquí tienes dos que suelen gustar mucho a las madres.

DE RUGBY

Siéntate en una butaca con la espalda apoyada en el respaldo y tu brazo sobre una almohada. Coloca al bebé bajo este brazo con la cabeza apoyada en la almohada y sujeta por la mano contraria y los pies en dirección a tu espalda (como si cogieras un balón de rugby).

TUMBADOS EN LA CAMA

Colócate de lado, elevando el brazo que queda debajo por encima de tu cabeza. Pon al bebé junto a tu cuerpo, también de lado y con su cara junto a tu pecho.

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