El calostro, bueno para el bebé

Esta sustancia serosa y de color amarillento que segregarán tus pechos antes de producir leche tiene las propiedades idóneas para
tu bebé recién nacido. ¡No le prives de sus beneficios!

Si tu parto ha sido vaginal, la leche tardará en subirte unas 48 horas, mientras que si has dado a luz por cesárea tardará un poco más.

Pero en cualquier caso, debes ponerte a tu hijo al pecho cuanto antes para conseguir dos objetivos: que te chupetee el pezón y así generes oxitocina, que es la hormona que provoca la subida de la leche, y que mame el calostro, que es el mejor alimento para él.

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Nutrientes y defensas

Efectivamente, el calostro es una sustancia serosa y amarillenta que segregarán tus pechos antes de empezar a producir leche y que constituye un auténtico manjar para tu pequeño, pues le proporciona los nutrientes idóneos para sus primeros días de vida.

Contiene más cantidad de proteínas, minerales (sodio y potasio sobre todo) y vitaminas (A y E principalmente) que la leche materna y menos hidratos de carbono y lactosa, por lo que facilita al bebé el proceso de digestión (evitándole, en parte, dolores y acumulación de gases) y favorece la maduración de su sistema digestivo.

Además, estimula la evacuación del meconio, que es la primera caca que hará tu hijo fuera del útero, y ayuda a regular la glucosa (es decir, previene las bajadas de azúcar) y la bilirrubina (por lo que merma el riesgo de ictericia, que es la coloración amarillenta de la piel y las mucosas causada por el exceso de esta sustancia).

Por si esto no fuera suficiente, el calostro también es rico en anticuerpos y glóbulos blancos que cubren el inmaduro intestino del recién nacido y le protegen contra posibles alergias e infecciones. De ahí que sea especialmente recomendable que los bebés prematuros tomen calostro, porque su sistema inmune aún no está formado y este alimento los mantiene lejos de enfermedades que podrían comprometer su evolución.

No pasará hambre

Aunque tu hijo mame muy poco calostro (entre 5 y 20 cc cada vez que le pongas al pecho), no debes inquietarte en absoluto. Dadas sus numerosas propiedades y lo pequeño que es él, una cantidad mínima bastará para saciarle, por lo que no pasará hambre, y para mantenerle sano y fuerte hasta que por fin te suba la leche.

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Dos artes: amamantar y succionar

Para darle el pecho. Ofréceselo a demanda (es la única manera de instaurar la lactancia) y colócate en una postura en la que estés cómoda. Por ejemplo, mantén la espalda recta, apoyada en el respaldo del asiento, y sujeta la cabeza de tu hijo con el brazo del pecho que le vas a ofrecer, mientras le sostienes el cuerpo con el otro brazo.

Para que chupe bien. Acércate al bebé al pecho, no al revés, y asegúrate de que al abrir la boca abarca con ella casi toda la areola, con el labio de abajo hacia afuera y el mentón pegado a tu teta. Si te duele es que no se ha cogido bien: mete un dedo en su boca para que te suelte y empieza de nuevo.

¡Qué interesante!

  • Los pediatras insisten en que el calostro es un alimento tan estupendo para el bebé, que incluso las madres que no van a dar el pecho a su hijo deberían ofrecérselo unos días.
    • Antes de dar a tu pequeño chupetes o biberones espera a que aprenda a mamar. Para él es más sencillo chupar una tetina que succionar el pecho y puede que luego la lactancia materna no se establezca bien.
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