Por si necesitas un biberón...

Si se diese el caso en el que tu bebé tenga que tomar agua, zumo o vitaminas, necesitará un biberón. Si como mamá te ves obligada a tomar esta decisión, sigue estos sencillos pasos.

Aunque la mejor alimentación para tu hijo sea siempre tu leche, a veces las circunstancias obligan a compaginar pecho y biberón o a pasarle a la leche de fórmula. En cualquiera de estos casos necesitarás un bibe. Si es posible, ofrécele tu leche en él y dale la primera y la última toma del día con el pecho. Si esto no es viable, pide a su pediatra que te indique marca y tipo de leche. Consigue un mínimo de tres biberones completos para alternarlos a lo largo del día y en las tomas de la noche.

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Cuando se lo des, ofrecele también todo tu afecto y cógele de la manita para que no sienta la desconexión del pecho. Para que acepte mejor el cambio, elige una tetina que reproduzca el patrón fisiológico del pecho materno y que respete la configuración de su boquita. Aun así, algunos bebés tardan en acostumbrarse.

Recuerda que un niño que ha tomado pecho tiene la mandíbula entrenada para realizar un esfuerzo, en cambio, succionar del biberón es muy fácil. Por ello es posible que se atragante las primeras veces. Empieza con tetina de flujo lento; si le cuesta trabajo y suda mucho, pásale a otra de flujo medio. Si por el contrario se le sale por la comisura de los labios, el orificio es demasiado grande.

¿Qué material elijo?

Las tetinas pueden ser de látex o de silicona. El primero es un material natural, resistente y elástico, pero es muy poroso y tiene tendencia a deformarse, a retener olores y sabores y a volverse pegajoso con el uso.

En cuanto a la silicona, es un material sintético, no tóxico, estable a altas temperaturas y es suave y flexible sin llegar a deformarse. Destaca por su alta transparencia y baja reactividad, es inodoro, incoloro y no absorbe la grasa de los alimentos. Aunque las nuevas siliconas ofrecen una alta resistencia al rasgado, recuerda que hay que vigilar su deterioro cuando al niño le salen los dientes.

Cada niño es diferente

Tras elegir el tipo de material, hay que tener en cuenta que ningún bebé se parece y por tanto succiona a su propio ritmo. Por ello, las tetinas de los biberones se presentan con distintos flujos.

Los recién nacidos necesitan un flujo lento (las tetinas suelen tener un agujero fino). Hasta el sexto mes el ritmo del niño va cambiando y según sea tragoncete o disperso con la comida, puedes elegir de uno a tres agujeros u optar por una tetina de flujo variable (suele ser una línea y, dependiendo de su posición, permite mayor o menor salida de la leche). Para los líquidos más espesos las hay con agujeros en forma de estrella o de Y. Otras marcas los nombran por tallas: S y M para leche, L para alimentos espesos.

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Para saber si el orificio elegido es el adecuado, haz la prueba de inclinar el biberón, si la leche o la papilla fluyen gota a gota, el tamaño es el correcto. No agrandes el orificio por tu cuenta, ya que al cortar pueden quedar rebabas que pillen y dañen la lengua del niño.

Preguntas y respuestas

Lo más importante es saber cuantos biberones necesita tomar al día. La respuesta es sencilla. Cuando tu hijo tomaba pecho comía a demanda, ahora es similar. Si le das más biberones no los querrá y si le das poco, llorará de hambre. Al principio puedes guiarte por las indicaciones del fabricante (aproximadamente un biberón cada tres horas, con los cacitos y el agua que te indique), pero ten presente que serán el peso de tu hijo y el consejo del pediatra quienes tendrán la última palabra.

Otro factor importante es si debéis esterilizar el biberón. Esto depende de la edad de vuestro hijo. Si ya tiene 6 meses o más no hace falta, pero los fabricantes de tetinas y biberones recomiendan que, aunque el producto se ofrece higienizado desde el laboratorio, siempre se esterilice antes del primer uso por precaución. Si tu hijo es recién nacido y hasta que cumpla los 4 meses sí conviene utilizar un método de esterilización tras cada toma, después de haber lavado y retirado todos los restos de leche, tanto de la tetina como de la rosca y del cuerpo del biberón. Ojo: si vas a esterilizar mediante hervido, asegúrate de que el producto elegido es resistente a altas temperaturas.

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