La fruta es insustituible en la dieta del bebé

La fruta es un alimento que no se puede excluir de la dieta del bebé. Si se la das cocida, con leche o se la ofreces en forma de helado casero seguro que la irá aceptando poco a poco. Sin embargo al cumplir los dos años ya debe tomar todo tipo de fruta.

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D.R.

Trucos para que le guste

Si tampoco la quiere, tendrás que buscar preparaciones que le agraden para que así no le cueste tanto aceptar la novedad. Claro que te llevará más tiempo que darle la fruta tal cual, pero el caso es que poco a poco, y sin convertir el momento de tomarla en un drama, la vaya tolerando.

Te sugerimos unos trucos que suelen funcionar bien con los más pequeños:

  • Darle la fruta cocida. Cuécela al vapor durante cuatro minutos y después, tritúrala. Puedes comenzar con la pera y seguir con la manzana. Al cocinar la fruta se potencia su sabor dulce, por eso así suele agradar más a los pequeños. Los nutricionistas recomiendan preparar los primeros purés de frutas de este modo para facilitar su introducción. Sin embargo, una vez que el niño ya los acepta bien, insisten en que se vaya aumentando la cantidad de fruta fresca y disminuyendo la de fruta cocida, porque la cocción larga destruye vitaminas. “Aun así, si la fruta se hace al vapor o se cuece con poca agua y durante muy poco tiempo, la pérdida de vitaminas es menor”, aclara la nutricionista.
    • Ofrecérsela con leche o con sus cereales habituales. Si el truco anterior no funciona, puedes añadir a la papilla de tu hijo un poco de la leche que suele tomar. Intenta que la papilla al principio contenga menos fruta y más leche y ve disminuyendo ésta un poquito en cada merienda, hasta que llegue el día en que la papilla contenga sólo fruta. Las mezclas de leche y pera, de leche y manzana y de leche y plátano suelen tener mucho éxito entre los bebés. También puedes mezclarle la fruta con un cacito de los cereales que toma a diario para que el sabor le resulte más familiar.
      • Preparársela en forma de golosinas. Puedes licuar varias frutas y prepararle gominolas mezclando su zumo con gelatina neutra. Otra posibilidad es prepararle helados caseros de frutas. Para hacerlos sólo necesitas unos moldes con formas originales y rellenarlos con el zumo de las frutas. A tu hijo también le gustará más la fruta si se la espolvoreas con algo de azúcar o con fructosa y, si tiene más de 1 año, con fideos de chocolate.

        A partir de los 2 años ya podrá comer todas las frutas, lo que supondrá una gran ventaja para ti, ya que podrás ofrecerle variedades muy ricas que hasta ahora desconocía y es seguro que algunas serán de su agrado.

        ¿Se puede sustituir?

        La fruta es un alimento básico en la dieta, por lo que no debe excluirse. Sí se puede camuflar para que los pequeños la acepten mejor.

        La fruta en compota, cocida en casa como hemos explicado antes, es una opción válida a la hora de ir adaptando el paladar de los más pequeños al nuevo alimento, “pero no cuenta con las mismas propiedades nutricionales que la fruta fresca, igual que ocurre con la fruta en almíbar”, indica la nutricionista.

        Ésta puedes ofrecérsela a tu hijo de forma ocasional o mezclada con la fresca, pero no a diario, porque “tiene muchas calorías y posee menos vitamina C y menos minerales que la fruta fresca”, explica Nerea Cenoz.

        Los zumos también facilitan a los pequeños la aceptación de la fruta, pero carecen de la fibra que sí les aportan las piezas enteras.

        En cuanto a las verduras, tampoco deben ser un sustituto de las frutas, ya que éstas contienen vitaminas que no todas las verduras poseen. Si a tu hijo le gustan, dáselas mezcladas con fruta fresca en forma de zumo o de salsas (le encantarán el zumo de zanahoria y naranja y la salsa de tomate con manzana).

        “A los 12 meses el niño debe llevar una alimentación completa en la que estén presentes todos los grupos de alimentos. Los frutos secos, sin embargo, son una excepción: aunque son frutos, como son alergénicos y difíciles de digerir, no debe tomarlos hasta que cumpla los 2 años”, dice la experta.

        Casera o en tarritos

        La papilla de frutas en tarritos suele ser mejor aceptada por los bebés que la casera. ¿El motivo? Tiene una textura más suave y su elaboración sigue un proceso de cocción y pasteurización que rebaja la acidez de la fruta.

        Si a tu hijo le gustan las papillas en tarritos puedes dárselas a diario (aunque una vez que acepte la fruta fresca, debes alternarlos con ésta). Así tomará fruta y una ración extra de vitaminas, pues suelen estar enriquecidas.

        Es posible que se habitúe a comer del tarrito y cuando le des una papilla de frutas hecha por ti, la rechace, no porque no le agrade su sabor, sino porque le resulta extraño verla en un bol. Por si acaso, hazle la papilla y prueba a echársela en un tarrito. Puede que así se la coma mejor.

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