Pautas para que el bebé se coma la fruta con gusto

Si tu hijo odia este alimento, no le fuerces a comerlo. Espera unos días y ofréceselo de nuevo disfrazado, de forma más apetecible.

¿Estás intentando introducir la fruta en la dieta de tu pequeño y la rechaza? No te preocupes, es normal, a la mayoría de los bebés no les gusta porque están acostumbrados a tomar exclusivamente leche, que tiene un sabor dulzón.

Por eso, cuando incluimos en su dieta un alimento ácido, lo rechazan. “Los sabores dulce y salado son los que mejor aceptan los bebés, mientras que el ácido de las frutas junto con el amargo de algunas verduras son los que menos les agradan”, explica Nerea Cenoz, dietista y nutricionista del Centro Nerea Cenoz Nutrición, en Pamplona.

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Pero el niño debe tomar fruta fresca, ya que le aporta una gran cantidad de vitaminas, minerales y fibra. Por eso es tan importante no rendirnos y seguir unas pautas en caso de que la rechace.

Para conseguir que la acepte sin demorarse demasiado en el tiempo hay que saber disfrazarla y no forzarle a comerla; de lo contrario, acabará aborreciéndola y no querrá tomarla nunca.

“La clave para que el bebé se habitúe a la fruta y se la coma con gusto reside en insistir (por las buenas) y en darle a probar muchas veces, y también en que vea que la familia come fruta todos los días, ya que a los bebés les encanta imitar a sus mayores”, afirma la nutricionista.

Para empezar, en zumo

Hacia los 5 meses de vida el aparato digestivo del bebé ya está preparado para digerir otros alimentos diferentes a la leche y los especialistas aconsejan comenzar con la fruta en zumo.

Puedes ofrecérselo a tu hijo de mandarina, que es más dulce que la naranja, o de pera. Dale una cucharadita el primer día y ve aumentado progresivamente la cantidad hasta que llegue a tomar unos 10 o 20 ml.

Y algo fundamental: ahora no le ofrezcas zumos con mezclas de varias frutas, has de introducirlas de una en una. ¿La razón? Si se las das todas juntas y alguna le produce alergia, no sabrás cuál es.

Además, así verás enseguida cuáles le gustan más y cuáles rechaza. Muchos niños “hacen ascos” a la naranja por su sabor ácido, pero suelen tolerar muy bien la pera, que no es ácida y tiene un sabor neutro.

Después, en papilla

Una vez aceptado el zumo puedes pasar a la papilla de frutas. Debes comenzar con una sola fruta, por ejemplo la pera. Una vez tolerada, añade la manzana, después el plátano y, por último, la naranja.

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Para saber el orden y la edad de introducción de otras frutas, consulta el calendario de www.crecerfeliz.es (escribe en el buscador: cómo introducir la fruta).

Al dar la papilla a tu hijo, siéntalo en tu regazo, tu cercanía le aportará seguridad y así aceptará mejor el nuevo alimento. Es importante que el ambiente sea tranquilo y sin ruidos.

No debes obsesionarte con darle toda la papilla; de hecho, casi todos los bebés comen sólo unas cucharaditas al principio, pero esto es suficiente para que poco a poco se vayan habituando a este nuevo alimento.

Si tu hijo escupe la fruta o llora, deja pasar dos o tres días antes de volver a ofrecérsela y, mientras, prueba con otra fruta distinta.

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