La dieta de los colores ayuda a tu hijo a crecer mejor

Verde, blanco, naranja... Cada vegetal aporta diferentes propiedades nutricionales según su color. Aprovéchalo para animar sus platos.

Las frutas y las verduras poseen pigmentos con importantes beneficios para la salud y es posible saber qué propiedades nutricionales aportan en función de su tonalidad. Es lo que se conoce como “dieta de los colores”, una tendencia que nació en Estados Unidos y que resulta estupenda para preparar comidas infantiles.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Eso sí, procura incluir variedad de vegetales en el menú diario de tu hijo, para que pueda beneficiarse de las propiedades de todos ellos.

Cinco raciones al día

Lo aconsejable es que tome cinco raciones de vegetales al día: “Dos pueden ser de verduras (una crudas y otra cocidas) y tres de frutas, de las cuales al menos una debería ser un cítrico (naranja, mandarina...) y el resto fruta de temporada”, recomienda la nutricionista Montse Folch.

Conviene que realices contraste de color en sus platos. Por ejemplo, si le preparas un puré verde (de guisantes o de espinacas), adórnalo con zanahoria rallada, huevo duro picado o maíz cocido. Este detalle le invitará a comérselo porque le resultará atractivo a la vista.

En España, la Asociación de Dietistas y Nutricionistas ha realizado un estudio sobre el consumo de frutas y verduras por su color. Los resultados concluyen que nuestra dieta es predominantemente verde, pero que en comunidades como Andalucía se conconsumen más vegetales rojos (tomate, sandía, granada...) y en el País Vasco, blancos (espárragos, champiñones, ajo, chirimoya, plátano...).

Elegirlos y cocinarlos

Para que los vegetales mantengan sus propiedades es fundamental saber elegirlos y cocinarlos con métodos que conserven sus vitaminas y minerales. “Las frutas y verduras son muy ricas en antioxidantes (vitamina A y C) y contienen cantidades variables de sales minerales (magnesio, potasio, hierro, calcio...)”, explica la nutricionista.

Antes de comprarlas tienes que fijarte bien en su aspecto: no deben estar aguadas, ni secas, ni golpeadas y tampoco deben tener zonas negras. Comprueba además, en el caso de las naranjas, cebollas, pepinos, pimientos, etc., que tienen una consistencia dura.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Lo ideal es comprarlas cada tres días, porque después de este tiempo pierden mucha frescura.

A la hora de cocinarlas, las opciones más sanas son al vapor o cocidas con muy poca agua. Mientras dura la cocción, mantén el recipiente tapado y evita remover el alimento.

Una vez cocinadas, no dejes las verduras ni las hortalizas en el agua de cocción durante largo tiempo, mejor consúmelas en el momento. Recuerda que las verduras y las patatas debes echarlas con el agua ya hirviendo, para inactivar las enzimas que destruyen la vitamina C.

Y claro que es una buena idea recurrir a los vegetales congelados: al prepararlos no debes descongelarlos, sino ponerlos directamente en el agua de cocción. También puedes adquirirlos frescos y congelarlos tú, previamente troceados.

Guárdalos en la nevera

Para conservar los vegetales correctamente, los especialistas aconsejan:

  • No exponerlos al sol y mantenerlos a una temperatura de 4 o 5 ºC.
    • Almacenar las frutas en el cajón inferior de la nevera (excepto los plátanos, que se suelen ennegrecer).
      • No colocar las manzanas al lado de otras frutas, porque desprenden etileno, que es un tipo de alcohol que favorece la maduración.
        • Sacar las frutas del frigorífico dos horas antes de consumirlas, para que se atemperen y tengan más sabor.
          • En cuanto a las verduras, un truco para mantener su humedad y su frescura es guardarlas en la nevera, en una bolsa de plástico cerrada.
            Publicidad - Sigue leyendo debajo