Preguntas de las madres sobre la lactancia

Tu pequeño te indica de muchas maneras que está bien alimentado, así que procura no obsesionarte ni con su peso ni con el número de tomas que hace.

Una de las cuestiones que más preocupan a las madres es que su bebé tenga suficiente con lo que come.

Aunque es importante que vigiles que tu hijo va ganando peso y talla, procura no obsesionarte, porque hay otros factores más determinantes que indican que está comiendo bien: “No se debe valorar tanto que consuma un determinado volumen de leche a diario y sí mucho más las conquistas que va logrando poco a poco: sonríe, sigue a los padres con la mirada, duerme bien…”, explica el doctor Jaime Dalmau, jefe de la Unidad de Nutrición y Metabolopatías del Hospital Infantil La Fe, de Valencia, y coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

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Déjate guiar por tu instinto maternal y confía en tu pequeñín, ya que su sistema de autorregulación del alimento funciona con más precisión de la que te imaginas.

Si le das el pecho...

¡Enhorabuena! Es lo mejor para tu bebé. Por eso la OMS recomienda la lactancia materna en exclusiva en los 6 primeros meses y continuar con ella al introducir otros alimentos.

¿Qué hago para alimentarle si aún no me ha subido la leche?

Si te preocupa que esté pasando hambre, no te agobies. “El lactante se amolda fisiológicamente a los cambios progresivos que ocurren en la leche materna”, asegura el doctor Dalmau. Algunas mujeres tienen calostro o leche de transición durante más tiempo que otras sin que ello afecte en absoluto a la buena nutrición de su bebé.

¿Cada cuánto le doy el pecho?

Se recomienda hacerlo cada vez que el niño lo pida: en las primeras semanas será cada dos horas y a partir del primer mes lo reclamará cada tres o cuatro. Poco a poco irá alargando el descanso nocturno, hasta que aguante sin comer seis horas.

¿Cómo sé si llora por hambre?

Los bebés tienen múltiples razones para llorar, pero el llanto por hambre se caracteriza porque empieza arrítmicamente y en un tono bajo y poco a poco se vuelve rítmico y más intenso. Otra muestra bastante evidente de que el pequeño quiere comer es que se chupe los deditos o se muerda el puño con ansia.

¿Qué hago para tener más leche?

Según Inma Mellado, monitora de la Liga de la Leche en Madrid y con un máster en Nutrición Pediátrica por la Universidad de Cádiz, “si el bebé mama más, se produce más leche, es así de simple. La madre sana no necesita llevar una alimentación especial ni hacer ejercicios para segregar más cantidad de leche”.

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¿Es normal que quiera comer cada dos horas o menos?

Sí, ello se debe a dos motivos: a que su estómago es muy pequeño y a que la leche materna se digiere antes que la artificial.

Si llega la hora de la toma y sigue dormido, ¿debo despertarlo?

Sería extraño que siendo tan pequeñito no se despertara para mamar, pero sí puede ocurrir que un día lo haga media hora antes y otro, media hora después. Déjale a su ritmo, porque si le despiertas lo más probable es que se enfade y no coma bien. Además, durante el sueño se segrega la hormona del crecimiento y por eso, para crecer, el bebé necesita dormir tanto como comer.

¿Cuánto deben durar las tomas?

Esto es algo que depende de tantos factores que no se puede concretar (influye el temperamento del niño, el hambre que tenga...). Pero más significativo que el tiempo que tu hijo emplea en realizar cada toma es que deje el pezón él solo (lo hará cuando se sienta saciado) y que tu pecho esté blandito (es el indicativo de que te lo ha vaciado).

¿Y si sólo mama de un pecho?

No pasa nada, empieza la siguiente toma con el otro. Para asegurarte de que no se va a despertar con hambre enseguida, lo más importante es que te vacíe el pecho, no que mame de los dos, ya que la leche del final es entre un 6% y un 8% más rica en grasa y vitaminas, mientras que la del principio es más acuosa, por lo que no le saciará tanto.

¿Por qué no le oigo tragar?

Lo más probable es que no esté succionando bien. “Asegúrate de que su boca está muy abierta y abarca toda la areola, con el labio de abajo hacia fuera y con el mentón pegado a tu teta”, explica Inma Mellado. Recuerda que el bebé realiza la succión con la lengua y el paladar, no con los labios. Si no se ha agarrado bien, mete un dedo en su boca para sacar el pezón e inténtalo de nuevo. También es fundamental que le mantengas semiincorporado, porque tumbado del todo tragará más aire y es mucho más fácil que se atragante.

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