Consejos para introducir el pescado en la dieta del bebé

¿Qué beneficios tiene? ¿Cómo hay que cocinarlo? ¿Cuáles son las variedades más adecuadas para niños? Aquí tienes todas las respuestas.

El pescado es un alimento fácil de digerir y es fuente de proteínas, minerales y vitaminas y de Omega 3.

Se introduce en la dieta del bebé hacia los 10 meses, en el caso del pescado blanco (merluza, pescadilla, lenguado, gallo, bacalao, lubina, rape) y desde los 18 meses en el del azul (sardina, boquerón, atún). Pero en ambos casos consulta antes al pediatra.

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Para preparárselo debes hervirlo cinco minutos en poca cantidad de agua y sin sal. “El agua de la cocción no se usa para la preparación del plato, ya que en ella se habrán disuelto sustancias como las purinas, el potasio y otras sales minerales que es preferible no dar en grandes dosis para no sobrecargar los riñones del bebé”, advierte Júlia Farré, dietista-nutricionista.

Una vez cocido, puedes añadirlo a la papilla de cereales o al puré de verduras.

Es importante que lo introduzcas en las comidas del mediodía (no por la noche) para ver cómo lo tolera tu hijo; si aparecen manchitas o granitos en su piel o si comienza con diarrea u otros síntomas, no le des más y ve al pediatra. Si lo tolera bien, ya puedes dárselo en las cenas.

EN SU JUSTA MEDIDA

La ración que debe tomar de pescado blanco son 30 g (peso en crudo, sin piel ni espinas), unas cinco veces a la semana.

Como siempre, has de contrastarlo con el pediatra, porque la cantidad se suele establecer en función del peso del bebé y de su ritmo de crecimiento. “Se puede dar el pescado en las cenas y dejar la carne para las comidas.

Si se ofrece durante cinco días, los otros dos días de la semana el niño puede cenar huevo”, aconseja la nutricionista. El pescado azul, con dárselo una vez por semana es suficiente. “Para evitar los metales pesados que contienen los pescados azules se deben elegir variedades de tamaño pequeño como las sardinas o la caballa”, aconseja la nutricionista.

Cuando vayas a comprarlo pide siempre lomos o filetes, así te aseguras de que no tienen espinas.

ASÍ LE GUSTARÁ MÁS

Como aconseja Julia Farré, “hay niños que rechazan el pescado porque se les ha introducido con la papilla de verduras.Lo ideal es hacerlo con leche”.

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Otra recomendación: come pescado delante del niño, él se fija en tus hábitos.

Algunos pescados azules tienen un sabor fuerte. Puedes disimularlo si lo maceras con limón antes de cocinarlo o le añades albahaca.

Si los preparas fritos o a la plancha acentuarás su olor y sabor, por eso es mejor cocinarlos hervidos.

Por último, recuerda que el pescado congelado aporta los mismos nutrientes que el fresco, siempre que no se rompa la cadena del frío y se cocine congelado o se descongele en nevera 24 horas antes. Para conservarlo congelado en casa debes mantenerlo a -18 ºC.

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