Adiós a la toma nocturna

Dejar de alimentar a tu bebé por la noche os permitirá descansar mejor a los dos, pero antes de privarle de esta toma debes consultar con su pediatra, para asegurarte de que tu pequeño está listo para este cambio.

La mayoría de los bebés pueden prescindir de la toma nocturna a los 4 meses y medio o 5. Hasta entonces su estómago admite muy poca cantidad de alimento en cada toma y por eso los pequeños necesitan comer tan a menudo, para que su organismo funcione bien y evitar posibles hipoglucemias (bajadas de azúcar).

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Pero pasado el primer trimestre las cosas cambian: su estómago admite tomas más abundantes y puede pasar seis o siete horas “en ayunas”, algo que permite que todos, en casa, descansen más por la noche.

Por lo general, los niños que se crían con biberón suelen dejar esta toma espontáneamente, mientras que los pequeños alimentados con pecho la reclaman durante más tiempo. Esto se explica porque la leche materna produce menos sensación de saciedad que la de fórmula.

PAUTAS PARA QUITÁRSELA

En cualquier caso, antes de intentar quitar la toma nocturna a tu hijo debes consultar con su pediatra. Él ha seguido su evolución desde que nació y sabe mejor que nadie si tu pequeño puede prescindir de ella o no. Si te dice que adelante, tendrás que proceder de la siguiente manera.

  • Retrásale la última toma del día y adelántale la de la mañana.
    • Prepárale la última toma del día con la misma cantidad de leche y de cereales que siempre, pero con más agua. Así le llenará más.
      • Otra opción es prepararle una última toma más abundante, incrementando en proporción el agua y los cereales, para que le sacie mejor.
        • También puedes mantener su horario de comidas de siempre y darle una toma más, pequeñita, cuando te acuestes tú. De este modo tendrá el estómago entretenido hasta la mañana siguiente.

          Y estate tranquila. Si todo va bien, aunque tu hijo deje de comer por la noche seguirá cogiendo peso.

          LO QUE NO DEBES HACER

          SER RADICAL. Si tu hijo se despierta llorando por la noche y sólo se calma dándole de comer, póntele al pecho o hazle un biberón, pero déjale mamar menos tiempo de lo habitual o hazle una toma escasa. Y a la noche siguiente, cuando se despierte llorando, reduce aún más el tiempo de la tetada o prepárale menos cantidad de leche. Si el pediatra te ha dicho que tu hijo está listo para quitarle la toma nocturna, no se despierta por hambre, sino porque está habituado a comer por la noche.

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          HACERLE LA ÚLTIMA TOMA MÁS DENSA. Puedes aumentar en proporción el agua y los cereales de su cena, pero jamás debes echarle más cereales en la misma cantidad de agua, para espesársela. Esto podría causarle problemas digestivos y renales.

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