¿Qué necesitas?

No es una tarea demasiado complicada, pero preparar y dar el biberón a tu pequeño como una madre experta, siendo primeriza, tiene sus trucos. Seguro que tienes muchas preguntas que no sabes cómo resolver. Te contamos nuestros consejos para que te resulte más fácil

El mejor alimento para el bebé es la leche materna, pero si tú no puedes dar el pecho a tu hijo o voluntariamente has optado por la lactancia artificial, estate tranquila: tu pequeño crecerá muy bien, ya que las leches de fórmula actuales están estudiadas para cubrir las necesidades de los niños en cada etapa del desarrollo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Eso sí, recuerda que tanto el tipo como la cantidad de leche y el número de tomas diarias debe fijarlos el pediatra (las cifras que figuran en los envases de la leche son sólo orientativas).

En el mercado podrás encontrar biberones de vidrio y de plástico (comprueba, mirando su etiqueta, que están homologados). Los de cristal tienen la ventaja de que conservan más tiempo la temperatura de la leche y son muy fáciles de limpiar y esterilizar. Los de plástico no se rompen, son más económicos y más ligeros (el bebé podrá sujetarlos antes).

En cualquier caso, hazte con seis u ocho. Así, si los esterilizas por la mañana, dispondrás de ellos limpios a lo largo de la jornada.

En cuanto a las tetinas, ya sean de silicona (más blanditas) o de caucho ( más resistentes), elige las de menor tamaño para que le quepan bien en la boca, y que sean anatómicas, para que a tu hijo le resulte más fácil succionar y no trague aire. Su agujero debe ser de tamaño medio, para que la leche salga lentamente en forma de goteo continuo, no a chorros.

Así evitas tanto que el bebé se atragante como que tenga que esforzarse demasiado en succionar.

Publicidad - Sigue leyendo debajo